Video. La agresora, del Rojo, tiene 40 años y la víctima de su repudiable conducta apenas 16. El árbitro ignoró la falta y el Tribunal de Disciplina intervino recién tras una contundente presentación del Verde.
Vergonzoso por donde se lo mire. Primero, la cobarde agresión, por la espalda y con el palo, de una experimentada arquera de 40 años en perjuicio de una indefensa promesa de 16. Luego, la grave e incomprensible omisión del árbitro del partido que estando bien ubicado ignoró la falta. Y, como si fuera poco, la leve sanción del Tribunal de Disciplina del Torneo Integración de Hockey Femenino, que recién intervino a partir de una denuncia de Marabunta, en una oportuna presentación acompañada por un contundente video como prueba de la acción antideportiva.
El polémico partido entre el Verde e Independiente de Neuquén se disputó el 11 de abril por la fecha 2 de la categoría Primera Damas y la autora del desleal golpe fue la veterana Patricia Painevilu, en una reacción que no se condice con su dilatada trayectoria.
Su violento y traicionero empujón a una rival adolescente merecía, según los allegados a Marabunta y las imágenes, una pena más severa que los escasos dos partidos de suspensión que finalmente le aplicaron las autoridades, que así lejos estuvieron de hacer justicia y enmendar el grosero error arbitral.
El controvertido fallo se conoció el 29 de abril, un par de semanas después del duelo siempre picante entre neuquinas y cipoleñas.
En su expediente Nro 003/2026 el Tribunal resolvió “suspender a la Sra. Patricia Painevilu por DOS (02) fechas, por la conducta antideportiva llevada adelante, consistiendo tal suspensión en la prohibición de desarrollar de toda actividad vinculada al hockey sea como jugadora, integrante de cuerpo técnico, autoridad de mesa y/o cualquier otra acción referida a la mencionada actividad, tanto dentro del Torneo Integración como todo otro torneo de competencia oficial”.
De esta manera, no se cumplió la voluntad del denunciante, Marabunta Rugby Club, que instó formalemente al Tribunal de Disciplina a “actuar con el rigor que se merece” el hecho.
En el comunicado oficial, la entidad cipoleña lamentó el “golpe por la espalda, con ambas manos y su palo, con la pipa hacia arriba y sobre la cabeza de la jugadora 4 de MRC, mientras la misma estaba de espaldas al arco por lo tanto no pudo defenderse”.
“Se ve claramente que no fue un acto de querer atajar la bocha por un tiro al arco. La bocha estaba en poder de otra jugadora, en zona de línea de área, no estaba en poder de la jugadora n°4 de MRC, que fue quien recibió la agresión. Se concluye entonces que fue un golpe por la espalda, intencional, para sacar de acción a la jugadora N°4 de MRC”, agregó la denuncia.
También cuestionó la laboral del árbitro quien “debía estar mirando la acción y no obró en consecuencia”.
Por sentido común y ética, y a fin “de garantizar la imparcialidad del dictamen”, la integrante del Tribunal de Disciplina María Fernanda de la Fuente se excusó de intervenir en el caso y decidió apartarse de la toma de decisión por ser parte del Club MRC y estar en el momento de la denuncia integrando la organización del Torneo Regional de Clubes en representación del Verde.
Por su parte, antes de que se expida el Tribunal, la arquera alegó que fue una acción sin mala intención, “propia de la dinámica del partido” y pidió que se desestime el reclamo de Marabunta.
En el mismo expediente, el árbitro principal del encuentro, Ezequiel Gómez detalló: “Durante el transcurso del tercer cuarto, una jugadora de MRC cae dentro del área que defendía CAI acusando golpe/agresión de la arquera, situación que no percibo por más de estar bien posicionado dentro del área, ya que me encontraba sancionando una infracción del ataque que ingresaba al área”.
Agregó: “Consulto con mi compañero Matías París si él con la jugada de frente pudo observar esa situación que ellas acusan, a lo que me responde que no puede colaborarme ya que se encontraba obstruido visualmente desde su posición”.
El fallo del Tribunal lleva la firma de Yohana Ramos y Hernalda Roa.