El grupo Sur realiza reuniones diarias para abordar la recuperación según el programa de Alcohólicos Anónimos. No pertenecen a ninguna comunidad religiosa o partido político.
El grupo Sur es una comunidad terapéutica que pronto cumplirá un año de funcionamiento ayudando con los problemas emocionales como la depresión y para la recuperación de adicciones a las drogas, tabaco, alcohol y ludopatía en Cipolletti. Se trata del primer grupo de esta modalidad en el Alto Valle con la aplicación del programa de Alcohólicos Anónimos (AA) y un retiro de introspección en un campo de Mendoza.
La comunidad terapéutica realiza reuniones diarias de lunes a sábados en la calle Ecuador 477 entre España y Miguel Ángel Muñoz con el objetivo de intercambiar experiencias, ofrecer contención ante las dificultades y sobre todo, ofrecer un espacio de diálogo activo para la búsqueda del origen del dolor.
Las reuniones tienen lugar diariamente desde las 20 hasta las 22:30 horas. Un horario accesible que permite mantener una rutina diaria y darle continuidad al tratamiento. El único requisito para asistir a los encuentros del grupo Sur es la decisión de dejar de consumir.
El coordinador y gestor del grupo SUR, Pablo Pérez en declaraciones a LM Cipolletti explicó: “El horario permite que, si no tenés trabajo, que puedas encontrar un trabajo, si nunca trabajaste, llegó el momento de empezar a trabajar. Te invita a insertarte en la sociedad como un miembro útil, no solo en tu familia”.
El método de recuperación de las adicciones del grupo Sur se rige con el programa de Alcohólicos Anónimos. El cronograma consiste en diez pasos, abordados en cada una de las reuniones diarias y el décimo paso desarrolla el concepto de inventariarse.
“Hay tres tipos de inventario, uno es el instantáneo, es el momento en el que nos sentimos mal a lo largo del día, podemos frenar y hacer una pausa, inventariarnos, ver qué hay mal en nosotros. Discernir de qué manera nos afecta y ver el punto de partida de eso”, indicó el coordinador del Grupo Sur.
Otro tipo de inventario es el diario, la reflexión que tiene lugar al finalizar el día. “Nosotros hacemos un repaso de nuestro día, donde anotamos qué encontramos bueno en nosotros, qué encontramos malo, qué dificultades vivimos y eso es un seguimiento que vamos haciendo”, agregó Pablo.
El décimo paso se llama el inventario final, consiste en un viaje de introspección para un profundo análisis de la conciencia, alejado de los ruidos, estímulos y consumos que ofrecen las grandes ciudades. Los participantes del grupo SUR asisten una vez al año para aislarse del ruido externo para escuchar su interior y desarmar los dolores que lo llevaron a esa adicción.
“Nos alejamos del ruido para dedicarnos unos días al laborioso trabajo y es un inventario que nosotros vamos a hacer al campo. Los pasos anteriores preparan para vivir una experiencia para obtener un despertar de conciencia, un despertar espiritual o como le quieran decir, para poder cortar con la obsesión”, explicó Pérez.
El viaje ofrece una hoja de ruta para la recuperación de las adicciones. El aislamiento de la ciudad, el punto de encuentro que promueve el diálogo sirve para identificar los momentos en que uno se siente mal, reconocer las herramientas que uno posee y desarmar el camino que lo llevó a la actualidad problemática de consumo.
“Es un trabajo muy introspectivo, es un trabajo personal, individual pero guiado. Se guía a través de charlas, contando su experiencia. Al regresar, tenemos junta de testimonio los lunes, donde cada uno cuenta su experiencia, la comparte con compañeros y cuenta cómo se siente”, agregó el fundador del Grupo Sur.
El fundador del Grupo Sur en Cipolletti destaca el carácter ateo del espacio terapéutico, ya que no pertenecen a ningún partido político, no practican ninguna religión y no imponen ningún tipo de dogma como parte de la recuperación. “Nosotros no pertenecemos a ninguna religión en particular, tenemos miembros que ni siquiera quieren creer en Dios ni que les hable de él, tampoco nos interesa, mientras ellos sigan su recuperación y el programa les sirva”, agregó Pérez.
“Parte de la experiencia es haber encontrado una respuesta a muchas preguntas, porque la mayor parte de nuestras respuestas están en nosotros. El consumo de drogas, de alcohol, la ludopatía y cualquiera de estas problemáticas son síntomas de males profundos y estos males son emocionales”, indicó Pérez.
El viaje que forma parte del paso número 10 se realiza a una comunidad terapéutica del Grupo Sur ubicada en Mendoza. El Grupo Sur tiene distintas sedes en Buenos Aires, Capital Federal, La Rioja y Mendoza. Los encuentros en Cipolletti conforman la primera sede de la comunidad terapéutica en el Alto Valle.
El grupo Sur comenzó a trabajar con las adicciones de la comunidad de Cipolletti el 2 de mayo de 2025 y próximamente cumplirán un año de promover este espacio de recuperación de consumos problemáticos. “Se han acercado tantas personas, algunas un tiempo, otras constantes, creo que a lo largo de este año unas 40 o 50 personas se han acercado al grupo”, agregó Pérez.
“Nos ayuda a identificar el cómo, cuándo y el por qué se fue torciendo nuestro carácter y quedó manchada nuestra personalidad, para hacernos las personas que huyen que llegamos a ser”, agregó Pérez.
Una de las problemáticas más abordadas en la actualidad es la adicción al juego. Un consumo que ganó lugar a partir del desembarco de los Casinos Virtuales en los celulares, la posibilidad de apostar en pequeñas y grandes cantidades, la diversificación de las plataformas y la accesibilidad para poder apostar en cualquier momento y lugar, generó más problemas de ludopatía.
El grupo Sur tuvo dos participantes con problemas de adicción al juego a través de las plataformas de Casinos Virtuales. “Si, tenemos compañeros con esa problemática. Más hoy que están accesibles, no hace falta ni faltar a tu trabajo, media hora, una hora o en el momento libre que tengas, apuestan para seguir intentando ganar. Comienzan los problemas económicos, van pidiendo cada vez más préstamos y cada vez le debe más plata a la gente”, indicó Pérez.
“El que gana y medianamente lo controla, todavía no está pagando las consecuencias de su adicción, no va a buscar ayuda. Porque como el adicto a las drogas y el alcohol es preso del autoengaño, cree que lo puede controlar. Mucha gente que asistió a nuestro grupo se recuperó y pudo volver a tener una vida plena”, concluyó el coordinador del Grupo Sur.