La comunidad educativa de la Escuela 50 de Cipolletti reclamaron una "emergencia educativa" ante el Consejo Escolar. Denuncian graves fallas edilicias y 45 días sin clases en lo que va del año.
La Escuela Primaria N° 50, ubicada en la zona ribereña de Cipolletti, atraviesa desde hace años una crítica situación de infraestructura que se profundizó durante 2025. Este miércoles, cansados de la falta de respuestas, familias y docentes decidieron trasladar su reclamo al Consejo Provincial de Educación (CPE), donde solicitaron la declaración de emergencia educativa y una reunión urgente con autoridades provinciales.
El edificio presenta serios problemas eléctricos y de gas, al punto de que actualmente funciona con un zeppelín porque no cuenta con conexión a la red natural. Además, los padres denunciaron la precariedad del alambrado colocado durante el último receso invernal, ya que se trató de materiales reciclados y no nuevos. A esto se suman deficiencias en las cámaras sépticas, falta de espacios adecuados para realizar educación física y un comedor escolar que en reiteradas ocasiones no puede funcionar.
Paula Díaz, mamá de un alumno de quinto grado, expresó a LM Cipolletti la preocupación compartida por muchas familias: “Pedimos por el estado edilicio de la escuela. Venimos reclamando un edificio nuevo hace años”.
“Esto nos obliga a reorganizar toda la rutina familiar porque los chicos regresan antes del mediodía, muchas veces sin previo aviso”, mencionó. Los padres subrayan que la situación repercute directamente en el derecho a la educación de los niños.
Las familias detallaron que, a lo largo del año, elevaron distintas notas y proyectos a organismos municipales y provinciales, pero ninguno obtuvo respuesta concreta.
A pesar de estos intentos, las familias afirman que nunca lograron una reunión formal con las autoridades competentes. Esta mañana, entregaron una nueva nota dirigida al Consejo Escolar, recibida por la subcoordinadora Karina Silva, aunque sin la confirmación de un encuentro presencial en la escuela.
En medio de la crisis, los padres rescataron el compromiso del cuerpo docente, que continúa trabajando a pesar de las adversidades. “Estamos orgullosos de los maestros, que hacen lo imposible y malabares con las pésimas condiciones del establecimiento”, remarcaron.
La escuela, que recibe a más de 130 alumnos en jornada completa, cumple un rol central en la formación de los niños de los barrios ribereños. Sin embargo, las condiciones actuales ponen en riesgo no solo la calidad educativa, sino también la seguridad y el bienestar de la comunidad escolar.
La carta entregada esta mañana resume la urgencia como “situación insostenible”. “La comunidad educativa está siendo vulnerada en sus derechos, especialmente los niños y niñas de los barrios ribereños, quienes merecen una escuela digna, presente y activa”, concluyeron.