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Desde Moria Casán a Pablo Lescano, además de muchos vecinos, destacan su trabajo. Cuándo explotó, precios, los que "confunden" su tarea y su motivo de lucha.
Por sus manos pasan los famosos que llegan a la región y también cientos de vecinos que buscan relajarse y dejar atrás las contracturas y los dolores lumbares y cervicales. Maru Yañes (40) años, reconoce que está en un “gran momento” y que después de la pandemia explotó el boom de los masajes terapéuticos en Cipolletti.
El sábado tocó Damas Gratis en la Fiesta de la Manzana en General Roca y Pablo Lescano, líder del popular grupo musical, brilló ante una multitud. Unas horas antes, para subirse intacto al escenario, contrató a esta experta profesional, que lo visitó en el hotel del Casino del Río: “Se portó como un caballero y quedó como nuevo”.
“No es mi estilo de música, pero hermosa persona. Me trató muy bien, me habló con mucho respeto. Me dio propina, regalo para mi hijo, que a él si le encanta su música, tiene una discapacidad motriz y es el que me motiva a seguir y ser mejor”, confiesa emocionada y agradece al personal de ese recinto de alojamiento que “me convocan cuando vienen los artistas y figuras”.
“También me tocó atender en su momento a Moria Casán, quien me demostró ser sumamente humilde. Y en otra oportunidad al oficial Gordillo, el humorista tucumano, entre otros. No deja de ser un privilegio para mí”, asegura a LM Cipolletti sobre los encuentros privados con los personajes de la farándula.
Hace 15 años se abrió camino en el mundo de las masoterapeutas y “la verdad que me está yendo muy bien, es un rubro en alza pese al contexto del país”, celebra desde su recinto del barrio Arévalo, en calle Artigas 587.
Una lamparita de sal ilumina discretamente el sitio. Un tema relajante suena en el parlante. Una persona se levanta de la camilla como adormecida y admite, “estoy liviana y con una paz, puedo dormir hasta mañana…”.
Se palpa un clima de paz y armonía ideal para dejar atrás la locura diaria, las tensiones y presiones cotidianas. Quien también posee un comercio céntrico holístico, que “está directamente relacionado con los masajes”, explica en que consiste puntualmente su tarea y sus técnicas:
“Hago masajes descontracturantes, relajantes, utilizo elementos como piedras calientes, ventosas, cañas de bambu”, cuenta minutos después de frotar ese último recurso en la espalda de una paciente “(le sonó todo”).
Respecto a la duración de casa sesión y los precios informa: “Entre 45 minutos y una hora cada turno. Y en cuanto a los valores, tengo de 55 mil pesos para arriba. El común, descontracturante y relajante sale eso y el premium, en el que uso todas las técnicas, vale 70 mil. La gente pide eso, relajar y calmar dolores”.
Tiene un público amplio y variado, que “va de los 20 a los 50 años” y de ambos sexos: “Atiendo niños y personas adultas, aunque son los menos. Tanto mujeres como hombres vienen”.
Algunos lo hacen con mayor frecuencia, otros más espaciados: “Hay gente que viene dos veces por semana y también están los que aparecen una vez al año. Por lo general, el promedio es una vez al mes, muchos también asisten cada 15 ó 20 días. Creció la demanda con la pandemia”.
Todo vuelve en la vida. Y Maru tuvo un gran gesto en pandemia, que entiende ahora le abrió puertas. “Me sumó mucho que en su oportunidad le hice masajes al personal de salud gratis, de ahí estalló el boom de los masajes”, afirma.
Entre tantos elogios, sobresale uno: los clientes “me dicen que tengo manos mágicas, es que al hacer los masajes lo entrego todo, les digo que lo sientan, lo disfruten, que no lo sufran. Que no esperen llegar al dolor porque nunca va a ser placentero de esa manera”.
En ese sentido, menciona al “dolor de cervical” como el más frecuente entre quienes la visitan. “Los hombres andan con mucho dolor lumbar, parte de la cintura”.
Se forma un vínculo especial con las personas que atiende. Es una especie de consejera confidencial de muchos ellos. “Hay gente que se desahoga, cuenta sus problemas, aunque también está la que no habla y solo quiere relajarse. Tengo un deportista que cada vez que viene grita de dolor. Al final de la sesión hacemos aromaterapia, un ratito en la camilla y con esencia en las manos para que sientan el aromita”, dice.
Recalca varias veces que “esto no es un lujo, es salud, es para sentirse bien. El masaje ayuda a mejorar la circulación, eliminar tensiones, conciliar el sueño”, repasa el supuesto bienestar que genera su tarea.
Por último reconoce que hay muchos que confunden su labor, que es “ciento por ciento seria y profesional”.
“Me pasa que te mandan mensajes consultándote si hay sexo incluido; algunos con respeto, otros se desubican, son personas que por lo general ocultan la identidad. Muchos que consultan por eso, hombres y mujeres eh, pero no es lo mío”, aclara, tajante, Maru. La que relaja a los famosos y a buena parte de Cipolletti.