El Día del Bombero Voluntario comenzó con un gran incendio que obligó al cuartel de Cipolletti a actuar antes del festejo, en un año con mucho para celebrar.
Cada 2 de junio, Cipolletti se detiene un instante para reconocer a quienes no esperan que ocurra una tragedia para estar presentes. Este año, sin embargo, la celebración de los Bomberos Voluntarios no comenzó con discursos ni banderas: comenzó con fuego.
En la madrugada del martes, un voraz incendio se desató sobre un depósito en Cipolletti y obligó a los bomberos a desplegarse de inmediato. Al operativo se sumaron dotaciones de otras localidades, que llegaron para colaborar en las tareas de extinción. La emergencia concentró todos los recursos disponibles desde las primeras horas del día.
La fecha llega, además, con un significado especial para la institución: en septiembre, el cuartel de Cipolletti cumplirá 75 años de historia ininterrumpida al servicio de la comunidad. Tres cuartos de siglo de respuesta silenciosa, sostenida únicamente por la vocación de quienes eligen estar cuando nadie más puede.
El festejo oficial tenía previsto iniciar temprano sobre calle Alem, con el tradicional izamiento de la bandera y un homenaje a los bomberos fallecidos. Luego, una caravana recorrería distintos puntos de la ciudad para que los vecinos pudieran saludar a quienes trabajan de forma desinteresada cada vez que suena la alarma. La emergencia de la madrugada alteró esa agenda, pero no el reconocimiento: la ciudad igualmente les agradece, esta vez, por lo que ya hicieron.
La programación oficial se retoma el sábado 6 de junio a las 15, con un acto formal que incluirá la toma de juramento a tres nuevos bomberos, ascensos dentro del cuerpo y el retiro de cuatro jefes, que iniciarán funciones en la Policía de Río Negro.
Fundado el 1° de septiembre de 1951, el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Cipolletti se prepara para una celebración que promete ser histórica. Raúl Vena, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios, anticipó a LM Cipolletti que septiembre será "una fiesta con la comunidad".
"Todavía tenemos la suerte de tener a un bombero que trabajó con la primera camada. Tenemos al segundo jefe del cuartel, que todavía vive y tiene más de 90 años", destacó Vena, subrayando la continuidad de una institución que atravesó más de siete décadas sin dejar de crecer.
Uno de los datos más contundentes que arrojó esta celebración no es una cifra de emergencias, sino todo lo contrario. Según informó Vena, el trabajo sistemático en capacitación y prevención logró reducir las salidas del cuartel de 1.200 a aproximadamente 800 anuales en los últimos tres años, es decir, unas 400 intervenciones menos por año.
"La ciudad siguió creciendo, se trabaja, se previene, se hacen cursos abiertos a la sociedad y eso logró que el vecino tome conciencia", explicó el presidente de la Asociación. Para Vena, la prevención y la capacitación son los dos pilares sobre los que se sostiene hoy la institución, tanto hacia adentro —formando a sus voluntarios— como hacia afuera, en el vínculo diario con los cipoleños.
Gonzalo Cardozo, jefe a cargo del cuartel, describió a LM Cipolletti el estado actual del cuerpo activo. Hoy cuentan con 38 bomberos en la parte operativa, un cuerpo de 16 aspirantes en formación cuya toma de juramento está proyectada para diciembre, y una Escuela de Cadetes que funciona los sábados y trabaja con jóvenes de entre 11 y 17 años, organizados en tres brigadas.
"Es nuestro semillero y el futuro de la ciudad", sintetizó Cardozo sobre la escuela, que representa la apuesta institucional más clara hacia el largo plazo. Para el jefe del cuartel, ser bombero voluntario implica "un trabajo desinteresado, de amor al prójimo, de compañerismo y dedicación", y llamó a la comunidad a estar "orgullosa y agradecida de tener un grupo de vecinos tan grande que día a día ponga su cuerpo, su mente y su alma a disposición del prójimo".
La cobertura territorial de los bomberos cipoleños no se limita al casco urbano. La institución también cuenta con un cuartel en Balsa Las Perlas, garantizando respuesta en esa zona del departamento. A esto se suma el anuncio de la próxima incorporación de dos nuevas unidades completamente equipadas, que según Vena optimizarán considerablemente la capacidad operativa del cuerpo.
"Ya estamos trabajando en eso", confirmó el presidente de la Asociación, al referirse también a la necesidad de ampliar la infraestructura edilicia como parte de los desafíos actuales. Hoy la institución cuenta con el cuartel central y dos destacamentos, una estructura que busca seguir expandiéndose al ritmo del crecimiento de la ciudad.
Lejos de funcionar por impulso voluntarioso sin respaldo económico, los Bomberos Voluntarios de Cipolletti operan con una estructura financiera ordenada. Se financian a través de aportes de Lotería Rionegrina y Edersa —fondos de coparticipación provincial—, una tasa municipal sostenida por sucesivos ejecutivos y el Concejo Deliberante, y la rendición periódica de ejercicios contables ante las autoridades correspondientes.
"Esto es como una empresa: tenemos costos y gastos. Es un movimiento grandísimo", reconoció Vena, quien encabeza la Comisión Directiva, el órgano superior que administra y conduce la Asociación. Junto al personal rentado con escalafón policial orientado a bomberos y los voluntarios, conforman las tres patas sobre las que se apoya todo el sistema.
En el cierre de su diálogo con este medio, Vena lanzó un mensaje directo a los cipoleños: "Que el vecino se acerque, que venga a conocer bomberos, que charle, que vea. Bomberos es una de las instituciones más necesarias que tenemos acá. Se trabaja con capital humano, voluntario, vecino, que arriesga lo más preciado que es la vida".
Con 75 años a punto de cumplirse, una escuela de cadetes activa, nuevos equipos en camino y cientos de vecinos que eligieron ponerse el uniforme sin cobrar un peso, los Bomberos Voluntarios de Cipolletti celebran su día con la solidez de quien sabe exactamente para qué está.