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Valletanos repatriados del exterior vivieron una extenuante odisea para poder regresar a sus hogares. Es que el colectivo que tenía que dirigirse a Neuquén y Río Negro, primero pasó por Mar del Plata, Bahía Blanca y Santa Roca para, finalmente, llegar a destino.
Claudio, el padre de una de las jóvenes cipoleñas que viajó en el micro, explicó en diálogo con LMC que -si bien está feliz de poder reencontrarse con su hija después de tanto tiempo- siente la necesidad de visibilizar la falta de organización dentro del país. Al respecto, aseguró que pasar tantas horas arriba de una unidad en el marco de una emergencia sanitaria no es lo ideal, sino "un caldo de cultivo".
"Nuestra hija estaba en Inglaterra y volvió en un vuelo de repatriación de Aerolíneas Argentinas el 7 de mayo. El trabajo del Consulado Argentino fue excelente, al igual que la gestión y los protocolos para que pudieran regresar resguardando la seguridad e higiene de todos. Cuando llegó a Buenos Aires llevaron a todas las personas que iban en el vuelo a un hotel, a la espera del colectivo que los iba a llevar a sus respectivos hogares", detalló.
Una vez que el transporte estuvo listo, los repatriados emprendieron viaje, pero sin saber que antes iban a tener que dar un extenso "paseo" por otras localidades más alejadas. "No sabían cuántas horas de viaje tenían y se fueron enterando en el momento los destinos por los que iban a pasar. De Capital fueron hasta Mar del Plata, después a Bahía Blanca, luego a Santa Rosa, para finalmente llegar hasta Neuquén y, más tarde, a Bariloche", remarcó Claudio.
Además de la felicidad de ver a su hija, también se sumaron otros sentimientos encontrados. "Es irresponsable por parte de quien organiza estos viajes tener a la gente tanto tiempo arriba de un colectivo. Son entre 34 y 40 horas en los que no se pueden bajar a ningún lado y tienen que compartir un solo baño. Es un caldo de cultivo. Tendrían que ser recorridos más breves para garantizar la salud de todos", señaló el cipoleño.
Claudio comentó que el colectivo en el que viajó su hija no correspondía a ninguna empresa de transporte de larga distancia.
Al momento de conversar con este medio, Claudio aún seguía a la espera de la llegada de su hija: "Cuando se comunicó con nosotros esta mañana nos dijo que estaba a unos 300 kilómetros. Lo bueno es que llega hoy. En el transporte iba una sola persona de Bariloche, no sé cuándo irá a llegar".
Finalmente, señaló que espera que esta situación se pueda visibilizar y cambiar en un futuro cercano, ya que es necesario resguardar la salud de toda la comunidad. "Los recorridos tienen que tener más sentido y ser lo más breves posible. Estoy feliz de poder ver a mi hija, sí, pero espero que puedan organizarse mejor para que no le pase a nadie más", concluyó.
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