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La Justicia de Río Negro acreditó las heridas y las consecuencias de stress post traumático provocado por el accidente. La falta de una compuerta de contención fue clave.
Una familia que viajaba por la Ruta Nacional 22 fue víctima de un violento siniestro vial cuando un camión perdió parte de su carga de ladrillos sobre la calzada. El hecho ocurrió a la altura de Allen y terminó con lesiones graves, secuelas de stress postraumático y una condena judicial contra el camionero, la empresa de transportes y la aseguradora del rodado.
El accidente se produjo cuando el grupo familiar se desplazaba desde Neuquén hacia La Plata en un automóvil particular. El vehículo era conducido por un hombre jubilado, acompañado por su esposa en el asiento delantero, mientras que en la parte trasera viajaban una hija y sus nietas.
Durante el trayecto, el vehículo alcanzó a un camión Mercedes Benz que circulaba en el mismo sentido y transportaba ladrillos en un acoplado que no contaba con compuerta de seguridad. En ese momento, la carga comenzó a caer de forma abrupta sobre la ruta.
Los ladrillos quedaron esparcidos a lo largo y ancho de la calzada y generó una nube de polvo que redujo de manera drástica la visibilidad. La situación se volvió incontrolable, ya que el conductor perdió el control del vehículo y terminó desplazándose hacia la banquina.
Producto del siniestro, todos los ocupantes del vehículo menor sufrieron lesiones de consideración. Media hora después, fueron derivados a distintos centros de salud de Allen y Cipolletti, donde se constató la existencia de politraumatismos, fracturas y heridas graves.
El automóvil quedó con destrucción total, mientras que las secuelas físicas y psicológicas derivadas del hecho impactaron en la vida cotidiana de las víctimas. A partir de esa situación, el conductor y las mujeres que viajaban con él iniciaron una demanda por daños y perjuicios.
La causa fue analizada por el fuero Civil de Roca, que hizo lugar a la presentación y condenó al conductor del camión, al titular registral del vehículo y a la aseguradora a indemnizar a todos los integrantes de la familia afectada.
En su defensa, el conductor del Mercedez Benz intentó desligarse de las responsabilidades y atribuyó la caída de la carga al mal estado de la ruta. Además, aseguró haber tomado recaudos previos, como el uso de balizas y luces, y apuntó contra el conductor del auto por una supuesta conducción imprudente.
Sin embargo, las actas policiales incorporadas al expediente confirmaron que los ladrillos estaban esparcidos tanto sobre la calzada como en las banquinas, lo que reflejó la obstrucción total e inesperada del camino.
La pericia del accidente fue contundente al señalar que el siniestro resultó inevitable para el vehículo menor, debido a la escasa visibilidad y a la aparición repentina de la carga sobre la ruta.
A su vez, los informes médicos y psicológicos determinaron incapacidades físicas y psíquicas de carácter permanente en las mujeres, además de cuadros compatibles con estrés postraumático como consecuencia del episodio.
En su sentencia, la jueza consideró acreditada la responsabilidad objetiva de los demandados por el riesgo creado, al transportar una carga en condiciones inadecuadas. La falta de una compuerta de contención fue señalada como un factor determinante en el origen del siniestro.
Las indemnizaciones incluyeron el reconocimiento por incapacidad física y psíquica, daño extrapatrimonial, gastos médicos, traslados, tratamientos y la privación de uso del vehículo.