Era moza en un casino de Río Negro. La ART rechazó su reclamo, pero un fallo determinó que una de sus lesiones fue causada por el trabajo.
Después de casi dos décadas trabajando como moza en un casino de Las Grutas, una mujer logró que la Justicia reconociera que parte de las lesiones que sufrió fueron consecuencia directa de su actividad laboral. La Cámara del Trabajo de Viedma condenó a la aseguradora de riesgos del trabajo (ART) a indemnizarla por la incapacidad derivada de una lesión en el hombro.
El caso expone cómo las tareas repetitivas y las largas jornadas de pie pueden derivar en enfermedades profesionales.
La mujer trabajó durante cerca de 18 años como moza en un casino, donde cumplía jornadas de entre siete y ocho horas de pie.
Entre sus tareas habituales debía trasladar bandejas con bebidas y realizar de manera constante movimientos repetitivos con los brazos y los hombros.
Con el paso de los años comenzó a sufrir distintos problemas de salud que vinculó directamente con esas condiciones laborales.
En agosto de 2023, cuando su estado físico se agravó, la trabajadora denunció ante la ART que padecía insuficiencia venosa crónica y tendinitis en el hombro izquierdo como consecuencia de su trabajo.
Sin embargo, la aseguradora rechazó el planteo, por lo que la mujer inició una demanda para que se reconociera el origen laboral de las enfermedades y se le pagara la indemnización correspondiente.
Durante el juicio intervino el Cuerpo de Investigación Forense, cuya pericia médica concluyó que la trabajadora presentaba dos enfermedades profesionales.
El informe estableció que las várices estaban relacionadas con la permanencia prolongada de pie y que la tendinitis del hombro izquierdo estaba asociada a los movimientos repetitivos y al transporte habitual de bandejas.
No obstante, los peritos también señalaron que la mujer ya había sido indemnizada años atrás por la insuficiencia venosa, por lo que el nuevo reclamo debía limitarse a la lesión en el hombro.
Al analizar el caso, el juez que emitió el primer voto sostuvo que la pericia médica estaba debidamente fundada y que no existían elementos para apartarse de sus conclusiones.
Además, remarcó que la ART no respondió oportunamente la demanda, lo que permitió presumir ciertos los hechos relatados por la trabajadora, una circunstancia que coincidía con el resto de las pruebas incorporadas al expediente.
Con esos fundamentos, la Cámara del Trabajo de Viedma concluyó que la tendinitis del hombro izquierdo tenía una relación directa con las tareas desempeñadas durante años en el casino.
Finalmente, hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó a Prevención ART a indemnizar a la trabajadora por la incapacidad laboral permanente parcial derivada de esa lesión.