El sorprendente caso del pibe de Río Colorado trae el recuerdo de una leyenda histórica de la provincia. Las "hazañas imposibles" y su muerte prematura.
De Noelito a Yamir. Del rionegrino más alto de la historia al Pequeño Gigante que dá que hablar en todo el país por estas horas. El sorprendente caso de un joven de Río Colorado 21 años que mide 2,30 metros trae el recuerdo de la leyenda histórica. Su imponente estatura nos remonta de inmediato al titán del Valle Medio, uniendo el pasado y el presente a través de una condición física tan extraordinaria como compleja.
Yamir, cabe recordar, padece el síndrome de Weaver. Esta condición genética poco frecuente le provocó un crecimiento acelerado desde su nacimiento -llegando a crecer un promedio de 6 centímetros por mes durante su primer año de vida- y lo llevó a alcanzar una altura aproximada de 2,30 metros.
La realidad de Yamir expone las enormes dificultades cotidianas que enfrenta junto a su madre, Soledad Ruppel, quien lo cuida en soledad. Debido al sobrecrecimiento óseo, el joven perdió la capacidad de caminar hace un año y se comunica mediante muy pocas palabras. Tras una campaña solidaria en redes sociales, la familia logró recibir una cama ortopédica de 2,20 metros (que aún le resulta chica) y asistencia profesional.
"Duerme doblado", lamentó su progenitora. Por eso, la urgencia continúa: necesitan con prioridad una grúa para pacientes que le permita a su madre trasladarlo, una silla postural adecuada y calzado especial a su medida. Y el objetivo más ambicioso de fondo: juntar 15 millones de pesos para construirle una pieza adaptada. La comunidad de Río Colorado ya se moviliza para que el Pequeño Gigante pueda vivir en condiciones más dignas.
La impactante realidad de Yamir trae inevitablemente el recuerdo y nos invita a repasar la historia de otro gigante que marcó a fuego el patrimonio cultural de la provincia: Noel Berthe, conocido popularmente como "Noelito".
Nacido el 28 de abril de 1914 en Colonia Josefa (jurisdicción de Pomona), se convirtió en una leyenda del Valle Medio al alcanzar los 2,46 metros de altura, lo que lo transformó en su época en uno de los hombres más altos del mundo.
A diferencia de Yamir, que hoy cuenta con el apoyo de una red solidaria digital, Noelito vivió su corta vida de 33 años bajo el peso del retraimiento y la timidez. Para escapar de las miradas curiosas que le generaban traumas desde la infancia, eligió la soledad del campo familiar en Lamarque.
Los relatos populares de la época lo recuerdan como un gigante fuerte y armonioso, capaz de levantar autos desde los paragolpes, arrastrar carros de leña él mismo o alzar lienzos de lana de 80 kilos.
Al igual que el joven de Río Colorado, Noelito padeció las dificultades de un mundo que no estaba diseñado para su tamaño, dependiendo de un zapatero local llamado "Cesarín" para confeccionar un molde único y fabricar su calzado.
La conexión entre Yamir y Noelito trasciende las fronteras del tiempo en Río Negro. Ambos gigantes compartieron los mismos obstáculos logísticos que impone una altura superior a los dos metros y medio, especialmente la odisea de conseguir vestimenta adecuada y un calzado que respete sus dimensiones.
Mientras la historia de Noelito quedó resguardada en el museo de los mitos rurales del siglo pasado, el presente de Yamir es un llamado urgente a la acción y a la empatía. El "pequeño gigante" actual demuestra que detrás de las cifras asombrosas de la estatura existen personas reales que necesitan contención médica, herramientas ortopédicas adecuadas y el acompañamiento infinito de toda su provincia.