Las grandes obras que se desarrollan en Río Negro ya aplican la Ley 80/20, que prioriza la contratación de trabajadores locales y promueve programas de capacitación.
Los grandes proyectos de infraestructura y energía que atraviesan Río Negro comenzaron a aplicar de manera efectiva la denominada Ley 80/20 de Empleo Rionegrino, una herramienta que establece que ocho de cada diez puestos de trabajo generados por estas iniciativas deben ser ocupados por trabajadores de la provincia. La normativa apunta a garantizar que el crecimiento económico derivado de las inversiones también tenga un impacto directo en el empleo local.
La secretaria de Trabajo de Río Negro, María Martha Avilez, destacó que la implementación de esta ley ya comenzó a tomar forma en obras de gran escala y remarcó el trabajo conjunto entre el Estado provincial, los gremios y el sector privado para cumplir con este objetivo.
“Estamos teniendo nuestra primera experiencia fuerte después de la reglamentación que se realizó en diciembre con el proyecto Duplicar Norte”, explicó la funcionaria. Se trata de una obra clave que conecta la provincia de Neuquén con Catriel y Allen, y que actualmente se encuentra en ejecución por parte de la empresa Techint.
Según Avilez, la puesta en marcha de esta normativa obligó a todos los actores involucrados a diseñar estrategias concretas para garantizar el cumplimiento del cupo de empleo rionegrino.
Uno de los primeros pasos fue la presentación de los llamados “histogramas de trabajo”, una herramienta que permite anticipar qué perfiles laborales se necesitarán en cada etapa del proyecto.
“Tenemos que saber qué perfiles se van a requerir, cuántos trabajadores, en qué lugares y en qué momentos. A partir de allí comenzamos a planificar la incorporación de mano de obra rionegrina”, detalló Avilez.
Esta planificación resulta clave para organizar programas de capacitación y formación que permitan cubrir las necesidades laborales de las obras, muchas de las cuales requieren perfiles técnicos específicos.
La secretaria explicó que, además de los puestos directos vinculados a la construcción o la operación de las obras, estos proyectos generan una amplia cadena de empleos indirectos.
“Todo lo que se mueve en logística, transporte, bienes y servicios, turismo, hotelería o gastronomía también forma parte del impacto laboral de estas inversiones”, señaló.
En muchos casos, el desarrollo de grandes obras implica además un crecimiento de la población en las zonas donde se ejecutan, lo que obliga a ampliar la infraestructura y los servicios.
Frente a este escenario, la Secretaría de Trabajo impulsa programas de formación orientados a facilitar la inserción laboral de los rionegrinos. Durante 2025, cerca de 6.000 personas se inscribieron en distintos cursos impulsados por el organismo provincial, con el objetivo de adquirir herramientas que permitan acceder a nuevas oportunidades laborales.
“La capacitación tiene que estar orientada a una salida laboral rápida. Buscamos que las personas puedan adquirir herramientas o fortalecer conocimientos previos para insertarse en el mercado de trabajo”, explicó Avilez.
En este sentido, la funcionaria remarcó que el rol del organismo provincial es complementar la formación técnica o universitaria con capacitaciones más específicas vinculadas a las demandas del mercado laboral. “La Secretaría de Trabajo debe proyectar y programar que la gente que se forma a partir de nuestra gestión tenga inserción en el mercado laboral”, indicó.
La normativa también incorpora una perspectiva de género. Dentro del 80% de empleo local, un 20% está destinado a mujeres y personas de las diversidades.
Según Avilez, este aspecto ya comenzó a reflejarse en algunos proyectos vinculados al desarrollo energético. “En Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) hemos tenido la incorporación de 200 mujeres en oficios de la construcción, lo que demuestra un cambio en sectores históricamente masculinizados”, sostuvo.
La ley también contempla la situación de jóvenes rionegrinos que se trasladaron a otras provincias para estudiar y que desean regresar a trabajar. Para esos casos, el requisito habitual de dos años de residencia en la provincia puede ser reemplazado por una certificación de estudios emitida por la Secretaría de Trabajo. Esto permite que quienes regresen a Río Negro puedan ser considerados dentro del cupo de empleo local en los proyectos en marcha.
En aquellos casos en que las obras requieran perfiles altamente especializados que no se encuentren disponibles en la provincia, la normativa permite la contratación de personal de otras regiones.
Sin embargo, la ley establece una condición: las empresas deben comprometer programas de capacitación para formar trabajadores rionegrinos que puedan cubrir esos puestos en el futuro.
“Es un ida y vuelta. Cuando se trata de oficios muy técnicos se puede traer personal de afuera para que la obra continúe, pero las empresas deben desarrollar programas de formación para que esos perfiles puedan generarse en la provincia”, explicó Avilez.
Un ejemplo de este esquema se está desarrollando actualmente en Catriel, donde la empresa Techint lanzó junto al gobierno provincial dos programas de capacitación en montaje eléctrico y montaje mecánico vinculados al proyecto Duplicar Norte. La convocatoria despertó un fuerte interés en la comunidad: más de 100 personas, en su mayoría jóvenes, ya se inscribieron en estas capacitaciones.
La aplicación de la Ley 80/20 es una herramienta estratégica para asegurar que el crecimiento de los grandes proyectos energéticos e industriales se traduzca en oportunidades concretas para los trabajadores rionegrinos.