La ciudad definió un esquema flexible para el transporte, con menos exigencias, beneficios para choferes y una nueva herramienta digital para mejorar el servicio.
El municipio de Fernández Oro avanza en un esquema inédito en la región para ordenar el funcionamiento de las aplicaciones de transporte, con una estrategia que combina regulación flexible, acuerdos con el sector del taxi y el lanzamiento de una herramienta propia. A contramano de otras ciudades que optaron por restringir o judicializar el desembarco de plataformas como Uber o Cabify, la gestión local decidió habilitarlas bajo requisitos mínimos y, en paralelo, impulsar una reconversión del servicio tradicional.
La iniciativa, según explicó el coordinador de Gabinete, Martín Rebaliati, surge de la necesidad de dar respuesta a una transformación que ya está en marcha. “La irrupción de estas aplicaciones cambia la lógica del transporte público y es una situación que hay que resolver”, sostuvo en diálogo con LM Cipolletti. En ese sentido, remarcó que el municipio optó por no legislar únicamente en función del sector taxista, sino contemplar también la demanda de los usuarios.
Uno de los puntos centrales del planteo oficial tiene que ver con el comportamiento de los pasajeros. “Hay mucha gente que está a favor de Uber, no solo por el precio, sino por la posibilidad de conocer el recorrido, el origen del viaje y tener una mayor sensación de seguridad”, indicó Rebaliati. Frente a ese escenario, la decisión fue, en lugar de perseguir o restringir las plataformas, se avanzó en su habilitación bajo un esquema simple.
Fernández Oro se convirtió así en la primera ciudad de la zona en permitir el funcionamiento de Uber con un requisito básico: la inscripción con el número de registro de la aplicación y los datos personales del conductor. Sin tasas adicionales ni exigencias burocráticas complejas, el objetivo es transparentar una actividad que ya se desarrollaba de hecho.
“Después de debatir distintas alternativas, incluso la posibilidad de salir a exigir condiciones a Uber, entendimos que el camino era otro”, explicó el funcionario. La clave estuvo en aceptar el cambio de paradigma y, al mismo tiempo, generar condiciones para que los taxistas locales puedan competir en igualdad de condiciones.
El proceso no estuvo exento de tensiones. Sin embargo, tras varias reuniones, el municipio logró consensuar una serie de medidas que fueron bien recibidas por los titulares de licencias. El paquete incluye una significativa flexibilización de requisitos: se amplió a 15 años la antigüedad permitida de los vehículos, se eliminaron tasas como la inspección anual y el canon comercial, y se estableció un descuento del 50% en la licencia profesional para conductores de taxi.
Además, se mantienen exigencias vinculadas a la seguridad, como el seguro profesional, la Verificación Técnica Vehicular (VTV) y el carnet habilitante específico. Como complemento, se dispuso una línea de financiamiento para el ploteo obligatorio de los vehículos, con posibilidad de devolución en 12 cuotas.
Otra novedad es la habilitación de pick-ups como unidades aptas para prestar servicio, una medida que apunta a ampliar la flota disponible en una ciudad que cuenta con alrededor de 50 licencias activas.
En paralelo a la apertura del mercado, el municipio impulsó el desarrollo de “Mi Taxi”, una aplicación gratuita diseñada en conjunto con los propios trabajadores del sector. El lanzamiento está previsto para junio y promete incorporar funcionalidades similares a las plataformas internacionales, pero con un enfoque adaptado a la realidad local.
Entre sus características distintivas, la app permitirá elegir taxis conducidos por mujeres, así como solicitar vehículos adaptados para personas con discapacidad. También incluirá filtros específicos y opciones de viaje que buscan mejorar la experiencia del usuario.
Otro aspecto clave será el sistema de tarifas: los viajes podrán cobrarse tanto por aplicación como mediante el reloj tradicional, aunque en ambos casos el valor será el mismo, garantizando así una competencia equilibrada.
La decisión política de Fernández Oro marca un punto de inflexión en el debate regional sobre las aplicaciones de transporte. Lejos de adoptar posturas extremas, el municipio apostó por un modelo de convivencia entre plataformas digitales y el servicio tradicional, con incentivos concretos para la adaptación.
“Hay una decisión concreta de acompañar la actividad”, resumió Rebaliati. En ese camino, la ciudad se posiciona como un caso testigo de regulación flexible, donde la innovación tecnológica y los acuerdos sectoriales buscan dar respuesta a una demanda creciente sin dejar de lado a los trabajadores históricos del transporte.