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Dolor por la muerte del histórico presidente del Aeroclub Allen: una vida que tuvo a la pasión como motor

La comunidad de Allen despide con profundo pesar a quien durante muchos años presidió el Aeroclub Allen y dejó una huella imborrable en la historia de la institución. Una historia que tuvo a la pasión como motor y una personalidad que jamás pasó desapercibida.

En las últimas horas se conoció el fallecimiento de Don Julio Contreras a los 79 años, una figura emblemática de la aviación regional y durante muchos años presidente del Aeroclub Allen.

Su liderazgo fue clave para el desarrollo del Aeroclub Allen. Con trabajo, dedicación y una enorme vocación de servicio, impulsó importantes avances que fortalecieron a la institución y la proyectaron hacia el futuro.

Su nombre quedó ligado al crecimiento de la institución, donde impulsó importantes obras y promovió con dedicación el tradicional Festival Aéreo de Allen, un evento que durante décadas reunió a pilotos y aficionados de distintos puntos del país y de naciones vecinas. Reconocido por su sencillez, su espíritu solidario y su amor por el vuelo, Contreras transmitió esa pasión a generaciones de aviadores y colaboradores, dejando una marca imborrable en la historia del aeroclub.

En la ciudad, muchos lo recuerdan como piloto de avión de LU18 durante las coberturas de la Vuelta de la Manzana donde llevaba desde el aire, cada detalle de las competencias más importantes del automovilismo regional. Don Julio fue así, un hombre que ha dedicado gran parte de su vida al deporte pero su legado permanecerá vivo en cada despegue desde el Aeroclub Allen.

El recuerdo de sus transmisiones

''Un apasionado por la vida''

Nacido en febrero del 1947 en la provincia de Mendoza, Julio tuvo que trabajar desde muy pequeño ya que con tan solo seis años se lo podía ver por las calles vendiendo pastelitos para ayudar a la economía familiar. Circular para poder vender la producción que tenía a cargo, le permitió fidelizar clientes ya así llegó a la primera oportunidad de ascenso social significativa.

Teniendo como base la realidad económica de los década de los '50, no era tan impensado ver a un jovencito de once años en un taller de joyería. Ese fue un paso importantísimo en su vida ya que iba a pasar mucho tiempo aprendiendo el oficio de orfebrería —arte y oficio de trabajar metales preciosos como el oro y plata— para crear objetos artísticos, decorativos o utilitarios y de esta profesión, haría su fuente de ingreso en la vida. Apenas cinco años más tarde, con sólo dieciséis años, ya había abierto su propio negocio. Solía recordar con orgullo que desde entonces ''nunca más volvió a tener un patrón''.

La cuenta de Crónicas Departamentales narra en sus redes que mientras se consolidaba su actividad comercial, empezaba a nacer la pasión por el motociclismo deportivo. Sus condiciones como piloto lo llevaron a conquistar los campeonatos Zonal, Mendocino y Cuyano, hasta alcanzar el mayor reconocimiento de su carrera al consagrarse Campeón Argentino de Motociclismo, en la categoría de 100 centímetros cúbicos, en 1975, compitiendo sobre las emblemáticas motocicletas Morini preparadas por Higinio Raffaeli.

Lejos de quedarse con ese presente, a los 28 años se estableció en General Alvear. La llegada de una nueva aeronave al Aeroclub despertó nuevamente aquella fascinación que sentía desde joven por los aviones. Se acercó al ambiente aeronáutico, realizó el curso de piloto y, con el mismo compromiso que caracterizó cada uno de sus proyectos, fue asumiendo responsabilidades dentro de la institución hasta convertirse en presidente del Aeroclub de General Alvear.

Foto: C. Departamentales.

''Un espíritu aventurero que no conoce de límites''

En 1982, montado sobre su querida Yamaha RD 350 —motocicleta que conservó con especial cariño durante toda su vida— emprendió una travesía en solitario de más de 8.000 kilómetros por Brasil, Bolivia y Chile. Uno de los momentos más trascendentes de su trayectoria como piloto ocurrió en 1988. Mientras cerraba su negocio en General Alvear, recibió el aviso de que una niña de 9 años había sufrido un grave accidente y necesitaba ser trasladada con urgencia. Sin dudarlo, se dirigió al Aeroclub, preparó el avión y realizó el vuelo sanitario que permitió que la pequeña recibiera atención médica a tiempo. Meses después, aquella niña regresó junto a su familia y su madre le pidió que la abrazara y le diera un beso al piloto que le había salvado la vida. Julio siempre recordó ese instante como uno de los mayores reconocimientos que recibió en toda su trayectoria aeronáutica. La aviación continuó regalándole enormes satisfacciones. Como instructor formó a numerosos pilotos que más tarde desarrollaron sus carreras en aerolíneas comerciales de Argentina y distintos lugares del mundo, entre ellos África, Yemen y Seúl.

La aviación como forma de vivir

Su arribo a la Patagonia fue primero en la provincia de Neuquén. Durante más de dos décadas integró la conducción del Aeroclub de Allen, donde sus compañeros solían llamarlo "el presidente natural". Con el paso del tiempo continuó desempeñándose como vicepresidente, siempre comprometido con el crecimiento de la institución.

Incluso después de los sesenta años seguía disfrutando del cielo neuquino a bordo de su inseparable Piper PA-11, una aeronave fabricada en 1947, de estructura de aluminio revestida en tela, considerada un verdadero ícono de la aviación de instrucción por haber formado a generaciones de pilotos. También participó activamente en festivales aéreos y en los tradicionales vuelos trasandinos, fortaleciendo la amistad entre los aeroclubes de Temuco, Villarrica y Santiago de Chile.

El mensaje del Aeroclub de Allen

Además del comunicado oficial de la entidad, recientemente recordaron un video de Don Julio publicado en noviembre del año pasado donde hablaba de las misiones que tenía el Aeroclub y la importancia de favorecer la accesibilidad a la hora de volar.

Distintos usuarios se tomaron unos minutos para rememorar viejas épocas y compartir su tristeza al conocer la noticia. Algunas de los mensajes hacían traían sus coberturas deportivas, lo buen vecino que era y el compromiso que tenía con la comunidad. Además, más de uno recalcó su dirigencia y entrega al aeroclub. En esa misma línea, la Municipalidad hizo llegar sus condolencias.

''Una persona excepcional que dejó su vida por la institución''

El Aeroclub General Alvear de Mendoza posteó un registro audiovisual de Don Julio acompañado por la leyenda: ''Con hondo pesar y profundo dolor, despedimos a nuestro querido Julio Contreras, ex presidente y socio honorario del AeroClub de General Alvear. Una persona excepcional que dejó su vida por la institución con pasión, tiempo y compromiso. Su legado de vocación y amor por la aviación vivirá por siempre en cada vuelo y en el corazón de toda la familia aeronáutica''. Para finalizar, acompañaron las condolencias con la frase: "los que vuelan alto nunca se van del todo; se quedan habitando el cielo que tanto amaron".