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Angustia y tensión en la zona aledaña al canal de riego donde buscan al nene: así es el lugar

Vecinos y familiares siguen de cerca el imponente operativo de rastrillaje. Una máquina se incorporó pasadas las 17 de este sábado para el rescate.

Pasan las horas y la angustia se apodera del lugar. Sigue sin aparecer el nene de cuatro años que cayó a un desagüe en la madrugada de este sábado cuando el auto en el que viajaba junto a sus padres terminó sumergido en el agua a la altura del kilómetro 1209 de la ruta 22, en Fernández Oro. Mientras los adultos lograron salir a la superficie por sus propios medios, el pequeño quedó atrapado en el vehículo y permanece desaparecido.

Las autoridades, bomberos, efectivos policiales y cuadrillas de rescate no dan tregua a los rastrillajes. La gran novedad de las últimas horas es la llegada de una retroexcavadora y "otras máquinas del Municipio de Oro, con la que se intenta hacer un desvio del cause del desague, para facilitar la búsqueda" y permitir que los rescatistas puedan revisar exhaustivamente sectores donde la corriente y el volumen del agua entorpecen la visibilidad. Así lo informó a LM Cipolletti el comisario de la vecina ciudad, Miguel Elifonso.

El escenario donde se concentra el operativo se encuentra pasando el primer puente de hierro grande hacia el interior del río, a unos 1000 metros. Se trata de una zona de chacras, en pleno entorno rural rodeado por calles de tierra y tupidos pastizales, lo que vuelve compleja la llegada y el trabajo de las fuerzas de seguridad.

En la zona domina un silencio general, apenas interrumpido por el rugido del motor de las máquinas y el constante ruido del dron de búsqueda, que sobrevuela la vegetación desde el aire buscando alguna pista. A la vera del canal, la escena es desgarradora: familiares y vecinos siguen atentos la búsqueda, acompañando a los padres en una vigilia cargada de desesperación pero sin perder la esperanza de hallar al pequeño.

El trabajo de los buzos y de las embarcaciones se topa de frente con severas dificultades geográficas y climáticas del entorno acuático. Según explicaron desde la Policía, el trayecto presenta serios riesgos y complicaciones tácticas: “Son 3 mil, 4 mil metros que hay momentos que es muy estrecho el cauce y muchas ramas, eso dificulta sumado a que es re turbia el agua”.

Las autoridades, brigadas de rescate y voluntarios permanecen apostados en el sector sin perder las esperanzas, mientras la comunidad entera de Fernández Oro sigue con el corazón en la boca el minuto a minuto del dramático rastrillaje.

Cómo es el complejo operativo de rescate

A pesar de los arduos esfuerzos de todas las fuerzas coordinadas, el paso del tiempo vuelve cada vez más dramático el panorama. “Pese a la búsqueda, no hemos dado todavía con el menor”, confirmó el comisario de la seccional 26 de Fernandéz Oro. Miguel Elifonso, a LM Cipolletti.

El trabajo operativo exige una despliegue logístico extremo por agua y tierra. Respecto a las tareas que se vienen ejecutando en la zona del cauce, la autoridad policial detalló la dinámica de trabajo de los rescatistas: “Se hicieron 1000 metros con los buzos y rastrillajes por las orillas y los kayak. Se descansa, se vuelven a hacer 1000 metros hasta el desagüe del Río”.

Antonio Spagnuolo