Los asaltantes redujeron a una pareja y a su hijo de 13 años, robaron dinero y objetos de valor y escaparon en la camioneta de las víctimas.
Una familia del barrio Jardín Botánico, en Bariloche, fue víctima de un violento robo este martes por la mañana, cuando cuatro delincuentes encapuchados irrumpieron en la vivienda tras sorprender al propietario en el momento en que estaba por salir.
El ataque ocurrió cerca de las 10. Uno de los asaltantes estaba armado y, junto a los otros tres, golpeó al dueño de casa y lo obligó a regresar al interior de la vivienda, donde se encontraban su esposa y el hijo de ambos, de 13 años.
Una vez dentro, los delincuentes maniataron al hombre y obligaron a toda la familia a tirarse al piso. Mientras uno de los ladrones los mantenía apuntados con un arma de fuego, el resto recorría la vivienda en busca de objetos de valor.
Los autores del robo se llevaron drones, dos televisores, alhajas, un reloj y dinero en efectivo en dólares, además de otros elementos de valor.
Tras concretar el robo, los delincuentes huyeron a bordo de una Toyota Hilux perteneciente a la familia.
Sin embargo, el vehículo fue hallado abandonado pocos minutos después, a varias cuadras del lugar del hecho. En el interior estaban los tres teléfonos celulares de las víctimas, que fueron recuperados y restituidos junto con la camioneta.
El hecho fue denunciado en la Comisaría 28 de Bariloche, que trabaja junto al área de Investigaciones para identificar a los cuatro delincuentes y recuperar los objetos que aún permanecen desaparecidos.
Los investigadores avanzan con distintas diligencias y el relevamiento de pruebas para intentar reconstruir el recorrido que realizaron los autores tras abandonar la camioneta y escapar del lugar.
La Brigada Rural de la Policía de Río Negro recuperó siete vacas que habían sido robadas de un establecimiento rural ubicado cerca de Bariloche, en el sector lindero con instalaciones de la empresa Edersa, informaron fuentes de la fuerza.
El operativo se realizó este lunes, luego de que un corredor de la estancia (encargado de controlar el ganado y la propiedad) denunciara la sustracción de los animales.
Sostuvo que lo había advertido tras constatar que los cuatreros habían violentado el alambrado perimetral del predio. Personal de la Brigada Rural realizó una inspección ocular en el lugar y efectuó un seguimiento de rastros en el terreno, cubierto por las últimas tupidas nevadas, y verificaron que efectivamente habían cortado el cerco que delimita el campo.
Los uniformados procedieron a seguir las huellas de los animales durante varios kilómetros hasta la costa del río Ñireco. En ese punto determinaron que los vacunos “habían cruzado un arroyo y fueron trasladados hasta un terreno particular ubicado en el barrio Vivero Municipal, donde se observó un corral de madera”.
Al llegar al sitio un nuevo elemento incrementó la certeza de que iban bien rumbeados, porque allí los policías escucharon el mugido de los bovinos, por lo que al verificar más de cerca confirmaron que eran los que buscaban.
Con los elementos reunidos durante la investigación, la Fiscalía de turno, a cargo del fiscal Gerardo Miranda, dispuso un allanamiento en el inmueble.