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Lo condenaron a 10 años de cárcel por violar reiteradamente a su hijastra adolescente

Ocurrió en una vivienda de Cipolletti durante cerca de 4 años. El caso se develó cuando al chica se lo contó a una conocida. La madre nunca le creyó. El fallo aún no está firme y el hombre sigue libre.

Un hombre de Cipolletti fue condenado a diez años de prisión por violar reiteradamente y durante cerca de cuatro años a su hijastra, cuando tenía entre 12 y 15 años de edad.

La investigación se inició luego de que la menor le contara lo que estaba sufriendo a una amiga de la madre, quien nunca creyó las aberraciones que padecía su hija y hasta en el juicio declaró propuesta por parte de su pareja, identificado con las siglas SAG para preservar la identidad de la víctima.

Los hechos descriptos por la Fiscalía, representada por Rocío Guiñazú y la Adjunta Annabella Camporesi, ocurrieron entre 2018 y agosto de 2021 en la vivienda del sujeto, ubicada en un lugar no precisado de la ciudad y que tiene un local comercial en su frente. También en un vehículo del mismo sujeto.

Los ataques fueron progresivos y en los momentos en que la madre salía para trabajar, y él quedaba a cargo de la niña y su hermana más chiquita.

Arrancó con manoseos en una oportunidad en que se recostó en una cama de dos plazas donde dormían las criaturas, y le metió la mano bajo la ropa a la víctima, mientras la retenía para que no se corriera de su lado.

En otra ocasión, la llevó al dormitorio y a pesar de la resistencia que opuso ella, la accedió carnalmente vía vaginal, provocándole un profuso sangrado.

También la ultrajó en un auto color gris propiedad del imputado, una tarde en que estacionó en una calle. La chica también se defendió y dio “patadas para soltarse”, pero el padrastro la tomó con fuerza de los brazos y la llevó al asiento trasero.

Pero no fueron solo esas tres agresiones, porque “repitió estas conductas en idénticas circunstancias de modo y lugar en ocasiones de encontrarse a solas con la menor de edad” a quien debía cuidar, y “en una cantidad repetida e indeterminada de veces, al menos una vez por semana”. Pero la adolescente se lo guardó, hasta que pudo hablar.

tribunales justicia

Ramosa Susana Luna, ex pareja de Condorito Dávila, estuvo involucrada en otra causa judicial. Este vez como víctima de amenazas. Aclaró que ya no vende drogas.

AGS fue imputado por el delito de “Corrupción agravada en concurso ideal con abuso sexual con acceso carnal agravado” y fue a juicio. El de responsabilidad se realizó entre el 24 y 26 de junio del año pasado y además de testigos y la presentación de informes periciales entre las demás medidas de prueba, declaró la propia víctima -que ya lo había hecho en su momento en cámara Gesell- dado que había alcanzado la mayoría de edad.

El abogado defensor Damián Moreyra reclamó la absolución de su representado, al alegar que no se había podido probar el delito, y que le cabía el beneficio de la duda.

Cuestionó, como lo planteó en la audiencia del control de acusación, la “falta de precisión e indeterminación de los hechos” y puso en duda lo aseverado por la joven, el que careció -agregó- “elementos para su corroboración”. Destacó que había “inconsistencia en el relato” e “incongruencia que afecta la credibilidad”.

Sin embargo, el tribunal compuesto por los jueces Guillermo Baquero Lazcano, Julio Sueldo y Marcelo Gómez lo declaró culpable por unanimidad.

La versión de la joven, clave en el juicio

En el voto rector, Baquero Lazcano valoró el testimonio de la víctima prestado en la audiencia del debate.

“Esto es relevante y merece destacarse, ya que su presencia en la sala ha permitido tomar contacto directo y por boca de ella, conocer cómo fueron los hechos de abuso que sufrió cuando era niña”, resaltó el magistrado.

Sostuvo que en la mayoría de los hechos de abuso sexual, especialmente cometidos a menores, ocurren “entre cuatro paredes” al “amparo de la privacidad” y que el testimonio de las víctimas es “la principal fuente de prueba”, aunque “se precisa además de prueba indiciaria” que apuntale la versión, como dictámenes de especialistas médicos o sicólogos.

En este caso, agregó, le creyeron porque “hay datos e indicios” que corroboran lo que ella dijo.

Ponderó en este aspecto una pericia realizada por un médico forense que certificó lesiones genitales y también informes de psicólogos y puntualmente el de una profesional que entrevistó a la víctima y declaró que advirtió en ella gestos de angustia que consideró “indicadores de que evocar la situación de los abusos la ponía mal”.

También desestimó la posibilidad de que hubiera mentido para irse de su casa, como se barajó, dado que “ya siendo mujer” ratificó en el juicio lo que había aseverado de niña.

Acuerdo de pena

El proceso tuvo continuidad el 17 de marzo último con el juicio de cesura en el que debían definir la pena a imponer.

Pero las partes informaron que habían alcanzado un acuerdo para sentenciarlo a diez años de prisión, como solicitó la Fiscalía. Consideraron en la propuesta que la víctima aceptaba el castigo, y la ausencia antecedentes delictivos de SAG, que también consistió la sanción.

Su abogado Moreyra no lo objetó, aunque manifestó que contaba con el derecho de impugnar la declaración de culpabilidad.

En el fallo, los jueces avalaron el acuerdo al considerar que los diez años se encuentra en el punto medio entre la mínima (8 años) y máxima posible (12 años).

En tanto, desecharon la acusación de “Corrupción agravada”, dado que no quedó acreditado. Lo mismo que la utilización de un arma, con la que supuestamente el acusado había amedrentado a la joven en uno de los ataques.

La madre “negadora de la realidad”

Uno de los aspectos que más llamó la atención en el desarrollo del trámite judicial fue la actitud que tomó la madre de la chica, dado que no le creyó que su pareja la había violado.

Había desconfianza, porque no se lo contó a ella, sino que lo hizo a una conocida. Fue en septiembre de 2021, cuando tenía 15 años.

“… tomó valor para contarlo cuando se sintió segura fuera de su casa”, expresa el fallo.

La amiga le avisó de inmediato a su mamá, pero no solo no le creyó, sino que tampoco la apoyó y ella siguió en pareja con el acusado. Por eso no quiso vivir más con ella y se fue a la casa de una hermana mayor -con intervención de la Senaf-, quien le brindó todo su acompañamiento e hizo la denuncia que dio inicio a la investigación.

El documento judicial señala que es una “negadora de la realidad”. La joven rompió el vínculo con su madre. Hoy tiene pareja y dos hijos, y no la considera parte de su familia.

Mientras que el padrastro sigue libre. Será detenido de manera “inmediata” para que comience a cumplir la pena una vez que la sentencia adquiera firmeza.

¿Le daba pastillas para no dejarla embarazada?

Otro punto que quedó de relieve en el dictamen judicial señala que una pericia médica detectó

“situaciones de amenorrea” (ausencia de menstruación) por parte de la menor, y eso podrían estar relacionado “con el consumo de la pastilla del día después, que son las pastillas anticonceptivas o para que no quedara embarazada”.

Según manifestó la víctima, “se las daba el imputado para prevenir los embarazos”.