Durante la noche del viernes, fuerzas especiales de la Policía de Río Negro implementó un control exhaustivo en los ingresos a la ciudad. Los resultados.
Un amplio despliegue policial se hizo sentir en Cipolletti durante las últimas horas, con controles simultáneos en los accesos y procedimientos que derivaron en demoras, secuestros y actuaciones judiciales. El denominado “Operativo Impacto”, impulsado por la Unidad Regional Quinta, combinó tareas preventivas con intervenciones ante hechos delictivos en distintos puntos de la ciudad.
La presencia de las fuerzas de seguridad se concentró especialmente en los puentes que conectan con Neuquén, donde el flujo vehicular es constante y representa uno de los principales puntos de ingreso y egreso. Allí se realizaron controles intensivos con participación de unidades especiales.
El operativo se desarrolló durante la noche del viernes, entre las 18:30 y las 22:30, con la intervención del Cuerpo de Seguridad Vial de Cipolletti, junto al personal del COER local y de General Roca. Los procedimientos se llevaron adelante tanto en el Tercer Puente como en la zona ubicada frente a Caminera.
Como resultado, se labraron 15 infracciones por distintas faltas a la normativa vigente. Entre las principales irregularidades detectadas se encontraron la falta de luces reglamentarias, ausencia de documentación obligatoria, maniobras indebidas y el no uso del cinturón de seguridad.
Desde la fuerza indicaron que este tipo de faltas, aunque frecuentes, representan un riesgo significativo en la seguridad vial, por lo que los controles continuarán de manera sostenida y sorpresiva en distintos puntos estratégicos.
Ya durante la madrugada, los operativos se extendieron con controles de alcoholemia que arrojaron resultados positivos en dos conductores, lo que derivó en la retención de los vehículos.
Uno de los casos involucró a un hombre de 38 años que conducía una Toyota T-Cross, quien registró 0,58 gramos de alcohol por litro de sangre. El segundo episodio tuvo como protagonista a una mujer de 49 años, al mando de una Chevrolet Montana, con un resultado de 0,30 g/l.
Ambos casos se encuadran dentro de las infracciones previstas por la normativa vigente, y desde la Policía remarcaron la importancia de evitar la conducción bajo los efectos del alcohol para prevenir siniestros.
Horas previas, un procedimiento de mayor gravedad se desarrolló en el interior de la ciudad, donde dos menores fueron demorados tras una persecución policial mientras circulaban en una motocicleta con pedido de secuestro.
El hecho comenzó en la zona de Circunvalación y Río Negro, cuando efectivos de la Brigada Motorizada de Apoyo intentaron identificar a los ocupantes del rodado. Lejos de detenerse, el conductor aceleró e inició una fuga a alta velocidad por distintas calles.
La persecución culminó en la intersección de Newbery y Chimpay, donde el conductor perdió el control de la motocicleta y cayó. En ese momento fue reducido por los uniformados, mientras que la adolescente que lo acompañaba escapó corriendo.
Tras un rápido despliegue, la menor fue interceptada a pocas cuadras, en la zona de Cordero y Primeros Pobladores. Ambos quedaron demorados mientras avanzaban las actuaciones para determinar sus identidades.
Durante la requisa, los efectivos encontraron una caja de municiones entre las pertenencias del conductor. Además, tras un rastrillaje en el recorrido de la fuga, se logró ubicar un revólver calibre 22 que habría sido descartado durante la huida.
Las averiguaciones permitieron establecer que la motocicleta tenía un pedido de secuestro vigente solicitado por la Comisaría 16° de Neuquén, en relación a un hecho denunciado el pasado 31 de mayo.
En el lugar trabajó el Gabinete de Criminalística, que realizó las pericias correspondientes sobre el arma, las balas y el vehículo secuestrado. Todos los elementos quedaron a disposición de la Justicia, que ahora deberá avanzar con la investigación.