Un ladrón quiso llevarse cigarrillos, encendedores y chocolates de un local aledaño al edificio municipal. Pero llegó un desconocido y lo evitó. Zafó con una probation.
Un kiosquero que atendía un local ubicado en pleno centro de Cipolletti se salvó de un robo tipo “arrebato” gracias a la oportuna intervención de un desconocido, quien redujo al ladrón hasta que llegó la policía, y después se fue.
Todo ocurrió la madrugada del 13 de octubre de 2024, alrededor de la 1:30, cuando un sujeto identificado como Siro Luka Derek Freire ingresó al kiosco Open 24, ubicado en Irigoyen 335, al lado del edificio municipal, y de manera violenta intentó apoderarse de un atado de 10 cigarrillos marca Chesterfield, 5 encendedores y 3 chocolates Milka de 350 gramos.
Se preparaba para escapar con el botín, pero el comerciante salió detrás para retenerlo, pero el delincuente lo agredió físicamente, causándole un corte en el brazo izquierdo, y le dijo "tengo un arma, te puedo robar y no me importa la policía", provocándole temor a la víctima.
Sin embargo, el malhechor no logró su cometido porque ahí se produjo una aparición milagrosa: un cliente que ingresó ocasionalmente no dudó e intercedió a favor del kiosquero, ya que retuvo al delincuente hasta que arribó la policía y lo llevó detenido.
Mientras que, cumplida su elogiable acción, el héroe anónimo se retiró sin poder ser identificado por los uniformados.
Ese mismo 13 de octubre Derek Freire fue imputado por el delito de “robo simple en grado de tentativa”, y al mes siguiente la fiscalía y la defensa acordaron otorgarle una suspensión de juico a prueba por el término de un año. Se trata del mecanismo judicial también conocido como probation, que permite a un acusado evitar un juicio oral y una posible condena a cambio del cumplimiento reglas de conducta y la reparación del daño, si lo hubiera.
Semanas atrás se realizó una nueva audiencia en la que la defensa del sujeto pidió su desvinculación definitiva del caso y el sobreseimiento por el vencimiento del plazo de la probation y el cumplimiento de las pautas de comportamiento fijadas.
Entre ellas destacó que no cometió nuevos delitos, de acuerdo a la información recibida del Registro Nacional de Reincidencia. A su turno, la fiscalía acompañó el pedido de sobreseimiento.
La jueza María Agustina Bagniole aceptó el pedido de las partes y dictó el fallo como lo habían planteado. Explicó que en el dictamen que no hubo controversia entre la Defensa y la Fiscalía y además de constatarse el acatamiento de las pautas se había agotado el plazo impuesto.
En el fallo de sobreseimiento, la magistrada no le impuso el pago de las costas y declaró -como se lo exige el Código Penal- que el proceso “no afecta el buen nombre y honor que pudiera gozar el imputado”.