Carlos perdió su única movilidad. "Estoy muy apenada, él que siempre ayuda a todos. Yo cuidó a una abuelita, no ganó mucho pero voy a darle una mano", dijo su hija a LMC.
Un indignante hecho de inseguridad golpea a un vecino de la ciudad. Se trata de Carlos Rohr, de 73 años, histórico bobinador de motores, a quien le sustrajeron su único medio de transporte en la puerta de su trabajo. Su hija, Valeria, relató con impotencia y dolor el lamentable robo en diálogo con LM Cipolletti.
El ilícito ocurrió cuando el abuelo arribó a su lugar de trabajo cotidiano. "Gracias a Dios no fue golpeado ni nada. Él llegó al taller que tiene en calle Venezuela 595, que trabaja todos los días, taller de bobinados de motores, dejó la bici afuera para abrir y se la sacaron; en un segundo pasó uno y se la llevó", detalló su hija.
Para complicar el panorama y la búsqueda del vehículo, la zona carece de elementos de prueba: "No hay cámaras, nada para preguntarle a nadie", lamentó Valeria.
El damnificado es un vecino del barrio Santo Domingo, ubicado a unas 10 cuadras del taller. A sus 73 años, la bicicleta representa su medio imprescindible para desplazarse día a día y mantenerse activo en su oficio independiente.
Además del uso laboral, el rodado tiene un enorme valor afectivo por la rutina diaria que compartía con su mascota. "Su única movilidad para ir al taller como para sacar a pasear a su perrita, que ama los animales", expresó Valeria, quien dio precisiones para identificar el rodado: "Es una Olmos la bici, arriba tiene raspado porque llevaba a la perrita a pasear y ponía una tabla arriba, todas las tardes iban juntos".
No es la primera vez que el hombre sufre la delincuencia en la zona: tiempo atrás ya le habían robado una moto, la cual afortunadamente lograron recuperar años después en Neuquén.
La situación genera una profunda tristeza en la familia, no solo por las dificultades económicas del sector, sino por la crueldad de la situación. "Muy doloroso que lo dejen así caminando, tan grande, que estos ratas sigan haciendo de las suyas", sostuvo ofuscada.
Con evidente angustia, agregó: "Él ya está muy grande y casi no le llevan tanto trabajo. Siempre laburó independiente, de bobinador. Yo vivo con mi hija y él como puede siempre ayudando en todo, en su bicicletita anda para todos lados. Me apena muchísimo".
Para colmo de males, tras la difusión del caso, delincuentes intentaron aprovecharse de la desesperación familiar para sacar rédito económico mediante engaños. "Me llamaron solo para estafarme hasta ahora, me pedían 80 mil pesos por Mercado Pago y supuestamente me traían la bici, gente mala", concluyó con indignación.
Valeria no quiso dejar alias para pedir ayuda porque "conociéndolo a mi papá, no va a querer" y prometió ayudarlo ella a conseguir los recursos. "Cuidó a una abuelita y no gano mucho, pero voy a hacer lo que esté a mi alcance para que mi papá recupere la sonrisa",