Un conflicto previo habría desatado el ataque mortal. Testigos y una filmación sostienen la acusación. "No maté a nadie", afirmó el detenido.
El hombre acusado de haber golpeado y provocado la muerte de un vecino del Barrio Nuevo de Cipolletti, aledaño al Anai Mapu, fue imputado por el delito de homicidio y quedó en prisión preventiva por cuatro meses.
El hecho ocurrió el último viernes alrededor de las 21:45 en la vía pública y frente a varias personas, entre ellos niños. Además, una cámara de seguridad captó el momento de la agresión, lo que se constituyen como pruebas centrales de la acusación que presentó la fiscal Alejandra Altamira en la audiencia de formulación de cargos realizada la mañana de este martes.
La víctima fue Jorge Benavídez Bustos, de 49, mientras que el acusado se llama Claudio Emanuel Uribe, de 29 años, quien se entregó voluntariamente en la Fiscalía el domingo a las 20:30, cuando ya lo estaban buscando como principal sospechoso.
“No maté a nadie. No tuve mentalidad de psicópata para matar a la otra persona”, expresó ante la jueza Amorina Sánchez Merlo.
Esa noche Uribe fue junto a una chica a una vinoteca ubicada en el sector barrial, donde estaba comprando Benavidez Bustos. “Ahora se va a pinchar”, declaró la mujer que expresó al verlo. Seguidamente se habría iniciado una discusión y una vez afuera comenzó la agresión a piñas y patadas en la cabeza y en distintas partes del cuerpo, que terminó con la víctima desvanecida en el piso, sin sentido, precisó. Incluso aseveró que otras personas que estaban en el lugar le pidieron que dejara de golpearlo.
Una patrulla de policías de la Comisaría 45 llegó al lugar minutos después de ser alertados por un llamado telefónico. Los uniformados lograron que se reanimara, mientras entrevistaban a una vecina que dijo que el hombre se había involucrado en una pelea.
Sin embargo, el hombre solo ratificó lo del enfrentamiento y no identificó al autor, como tampoco quiso recibir atención médica. Los efectivos entonces lo llevaron a la casa de una sobrina, donde se entrevistaron con otro familiar que se comprometió a trasladarlo al hospital, dado que presentaba lesiones en el rostro.
Según afirmó la fiscal, lo llevaron en un Uber al centro asistencial, donde le recetaron una medicación y le dieron el alta, sin realizarle otros estudios para determinar si tenía otras lesiones. Posteriormente se fue a la casa de un amigo en el barrio Obrero, ubicado en la misma zona al norte de la ciudad.
Sin embargo, el amigo declaró que comenzó a sentirse mal, se le inflamó el rostro y vomitó sangre, por lo que llamó a los hijos para que volvieran a requerir atención médica. El sábado a las 19 ingresó nuevamente al nosocomio local. Presentaba un traumatismo craneoencefálico grave y deterioro del sensorio, por lo que fue conectado a asistencia respiratoria mecánica e ingresado a Terapia Intensiva. Durante la noche presentó deterioro neurológico progresivo y, aproximadamente a las 13 del domingo, se certificó su muerte encefálica.
Los familiares relataron en el hospital que había tenido la pelea y propusieron donar los órganos, por lo que desde el establecimiento se comunicaron con la fiscalía para informar el ofrecimiento, lo que originó el inicio del expediente investigativo.
El defensor Oficial Rodrigo Martínez objetó la hipótesis fiscal al recalcar que no hubo ensañamiento ni Uribe pateó en el piso a la víctima. Sostuvo que fue una pelea entre dos hombres y aclaró que en un momento Benavidez levantó una baldosa para golpearlo.
En base a ese argumento enfatizó que no tuvo intención de matar (dolo homicida) y reclamó cambiar la calificación de homicidio por “homicidio preterintencional”.
Pero además subrayó que se debe esclarecer lo sucedido en el lapso de 20 horas que transcurrió entre el momento del hecho y la muerte, e introdujo una duda sustancial. Profundizó esta línea al señalar que la filmación del ataque que sostiene la acusación, tomada por una cámara del comercio donde se inició todo y que tiene unos 50 segundos de duración, no se condice que las lesiones que ocasionaron la muerte de la víctima.
Agregó que Benavidez “se levanta y se va” sin aceptaron asistencia médica y que en primer ingreso al hospital no certificaron esas heridas.
La fiscal Altamira pidió que Uribe quedara en prisión preventiva por cuatro meses por advertir riesgos de entorpecimiento de la investigación, dado que si queda en libertad podría influir en la declaración de los testigos. Destacó que todos se conocen en el barrio y hay gente que aún no declaró, entre ellos menores. Dijo que hay que protegerlos., porque hay temor en brindar testimonio. Destacó la fiscal que de ser condenado recibirá una pena mínima de 8 años de prisión efectiva.
La defensa también se opuso al requerimiento y pidió que le otorgaran la prisión domiciliaria en la casa de un hermano en Ferri, con el monitoreo de una tobillera GPS y la prohibición de acercamiento al barrio donde sucedieron los hechos.
No obstante, tras escuchar a las partes, la jueza dio por formulados los cargos y habilitó la etapa penal preparatoria por el plazo de cuatro meses. Además, dispuso la prisión preventiva por el mismo período, tal como lo solicitó la fiscalía.
El acusado ingresó a la audiencia con su rostro cubierto con una capucha y se sentó junto a su defensor. Estuvo acompañado por cuatro familiares, con quienes se saludó afectuosamente ni bien finalizaron las deliberaciones. Una joven, que dijo ser su hermana, optó por no hablar con la prensa "para no perjudicarlo". Se retiraron tras dialogar con Martínez.
Unas pocas palabras expresó Uribe cuando la jueza Sánchez Merlo le ofreció esa posilidad. Primero aclaró que no iba a decir nada, pero luego se limitó a manifestar "No maté a nadie", para luego agregar: "No tuve mentalidad de psicópata para matar a la otra persona”.
Quedó flotando la interrogante acerca de la atención médica que recibió Benavidez Bustos cuando concurrió en la primera oportunidad al hospital cipoleño, luego de haber sufrido el ataque. Según indicó la fiscalía, lo atendieron en la guardia y tras recetarle una medicación le dieron el alta "sin realizarle ningún tipo de estudios".
La funcionaria se preguntó el porqué de esa decisión y anticipó que será motivo de otra investigación. El defensor también se refirió al mismo tema y en su plan por quitarle responsabilidades a Uribe habló de esclarecer lo sucedido "en la ventana de 20 horas", en alusión al lapso transcurrido entre la agresión y la muerte. La jueza manifestó que quedó en duda la responsabilidad del personal médico.