{# #} {# #}
La mujer y la joven hicieron la presentación en el Juzgado de Paz, desde donde dictaron una serie de medidas para proteger a la víctima, que es menor de edad, y su familia.
Una vecina de Allen denunció en el Juzgado de Paz local a un joven que mantuvo un noviazgo con su hija -menor de edad- por someterla a maltrato psicológico y físico y por haberla accedido sexualmente en contra de su voluntad.
Como consecuencia, Beatriz Morante, jueza de Paz suplente, le prohibió a FGB acercarse a la joven a menos de 200 metros de donde se encuentre, como tampoco contactarla por cualquier medio. Además ordenó a la Policía realizar rondines en la vivienda de la víctima y le advirtió al denunciado que en caso de incumplimiento le dará intervención de la justicia penal por cometer el delito de desobediencia.
En la presentación realizada por la mujer el 1 de marzo último, relató que la adolescente estuvo en pareja poco más de un año, y que durante ese lapso se registraron episodios hostiles debido a los celos del muchacho.
Explicó que le agarraba el celular a su hija y “le ponía me gusta a fotos de otros chicos” y después “la culpaba y le hacia las escenas de celos”. Agregó que en una oportunidad lo charlaron los tres, pero que “nunca cambió”.
Incluso recordó que hace un año F llegó a su casa manifestando que se había peleado con su padre y que andaba buscando alquiler porque no tenía donde quedarse, por lo que le permitieron quedarse. Estuvo 20 días, pero las escenas de celos se repetían y también los golpes con su hija, quienes decían que eran “juegos de manos”. Entonces volvió a hablar con ellos y les dijo que “en una relación no debían haber estos tipos de hechos, que tenían que hablar o bien separarse”. También le dijo que debía volver a su casa.
Pero el vínculo afectivo siguió. El lunes 19 de febrero la chica estaba en la casa del novio y su mamá le envió un mensaje para preguntarle si la iba a buscar, porque ella al día siguiente tenía que trabajar. Pero la menor le contestó que no, que se quedaría en la casa de F.
Sin embargo alrededor de las 3 de la madrugada la llamó llorando y le pidió que la fuera a buscar. Solo le contó que habían vuelto a pelear por los celos de él.
Aunque no era es el único motivo, porque una semana después, admitió que además de las escenas de celos, el novio ejercía violencia física con tirones de pelo, sino que también el lunes que pidió que la fuera a buscar la tomó por la fuerza y consumó el acto sexual.
La joven luego ratificó lo declarado por su madre en una audiencia que tuvo con la Jueza de Paz.
Declaró que el muchacho “siempre ha sido violento con ella”, que la ha tomado de los brazos “dejando marcas a veces, le ha tirado del cabello, con empujones (y) en una ocación que la llevaba en la bicicleta en el manubrio la empujaba para que se cayera”.
Pero también confirmó que “ha sufrido violencia sexual”, que la abusó de ella cuando “no quería tener relaciones, pero él lo hizo igual porque decía que había encontrado cosas en el celular , que lo estaba engañando”.
La chica dijo que no lo había denunciado “porque no entendía el maltrato” porque “lo tenía normalizado”, hasta “el día que pasó el abuso y se decidó contarle a su madre”.
Tal como lo planteó su mamá, la joven pidió que le impusieran a F la prohibición de acercmiento y que se abstenga de molestarla.
Sucede que encima le mandó mensajes advirtiéndole "esto no te va a salir barato…". Posteriormente apareció en su casa con un ramos de flores, pero la mamá le dijo que se fuera, aunque la adolescente aceptó el obsequio “para quedarse con una prueba la molestaba”.
Insistió en que su pedido para que F “no se acerque más, que no la moleste y que no la llame con otro celular” como hizo en otra oportunidad.
Ante lo afirmado por madre e hija, Morante resolvió prohibirle al joven acercarse a un radio no menor a 200 metros de la menor y su grupo familiar, ya sea el domicilio, lugar de trabajo, lugar de estudio y otros ámbitos de concurrencia. También debe mantener una distancia “determinada razonablemente” en caso de que se encuentre circunstancialmente con ellos. Si ocurriese él deberá retirarse del lugar.
También le ordenó “abstenerse” de producir cualquier tipo de incidente, actos molestos o perturbadores por cualquier medio, como mensajes telefónicos o redes sociales. Todo “a los fines de preservar la integridad psicofísica” de la joven.
Además la magistrada instruyó a la policía realizar rondines en el domicilio del denunciante y disponer “todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la persona afectada en su domicilio”.
En tanto que le advirtió al denunciado que en caso de incumplimientos solicitará la intervención de la justicia penal por la comisión del delito de desobediencia.