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El acusado de asesinar a la joven pampeana ya fue declarado culpable por un jurado popular y le corresponde la pena de prisión perpetua. De todos modos, la defensa adelantó que impugnará el fallo.
El próximo jueves 6 de junio se realizará el juicio de cesura contra Pablo Parra, el trabajador petrolero a quien un jurado popular lo declaró culpable por unanimidad del femicidio de Agustina Fernández.
La audiencia se realizará a partir de las 8:30 en los tribunales cipoleños y no le cabe otra pena que la prisión perpetua, como se lo adelantó el juez Guillermo Baquero Lazcano el miércoles 15 de este mes, cuando se conoció el veredicto.
El procedimiento indica que las partes tenían cinco días hábiles para ofrecer nuevas pruebas.
El abogado defensor, Juan Manuel Coto, anticipó ni bien se conoció el fallo que lo impugnará al insistir, como lo hizo en sus alegatos, que Parra es inocente.
Sostuvo que se produjeron irregularidades en el proceso judicial y que "hay pruebas contaminadas y testigos que no debieron declarar".
Específicamente se refirió al perito de la querella Eduardo Prueger, cuya presencia objetó durante el debate, aunque su reclamo fue desestimado.
Ese testimonio y las pruebas que presentó el criminalista serán la base de la impugnación.
Puntualizó que cometió errores metodológicos en el peritaje que realizó en lo referente al hombre encapuchado de negro que capta una cámara de seguridad y que para la parte acusadora era Pablo Parra.
Según esa teoría, aparece caminando luego de dejar su auto cuando va hacia el complejo de departamentos para cometer el crimen y luego lo vuelve a tomar cuando regresa.
"En una medición el sospechoso le da 1,72 metros de alto y en otra imagen, 1,78 metros", detalló Coto. Afirmó, ya en su alegato, que la forma en la que se calculó la altura del sospechoso fue incorrecta y deslizó que la diferencia entre ambas alturas se ajustó adrede para apuntar a Parra.
El condenado por el femicidio mide 1,71 metros, por lo que el primer cálculo sostiene la teoría de que es el encapuchado. En la segunda, 1,78m "es lo que tenía que medir la persona que ingresó por atrás", lugar por el que Prueger concluyó que Parra entró al departamento.
Para Coto el homicidio lo cometió un ladrón que entró a robar al departamento que ocupaba su defendido.
A lo largo del debate buscó reafirmar el estado de inseguridad y la triste historia que padece Cipolletti por la larga lista de femicidios, muchos de los cuales aún permanecen impunes y que eso fue un condicionante para el jurado popular.
"Cipolletti tiene una marca trágica en relación a lo que ha sucedido con un montón de mujeres que han sido asesinadas y casos que no se han esclarecido", remarcó.
Parra llegó al juicio detenido en prisión preventiva, medida que aún está en vigencia.
Fue detenido semanas después de que mataran salvajemente a golpes a la joven pampeana, quien se había instalado en la ciudad para estudiar medicina.
La víctima había alquilado un departamento en un complejo ubicado en la calle Confluencia al 1300, donde también vivía Parra.
Para la fiscalía y la querella – representadas por el fiscal jefe Santiago Márquez Gauna, el fiscal del caso Martin Pezzetta y el adjunto Juan Pablo Escalada y los abogados Emanuel Roa Moreno y Damian Moreyra en representación de la familia de Agustina- Parra se obsesionó con la joven. Habían mantenido una relación íntima, pero él pretendía un noviazgo formal.
El día del hecho Agustina tuvo un encuentro con otro joven. Según la acusación Parra lo supo y fue el detonante para que la atacara a golpes hasta dejarla en estado de agonía. La muerte se produjo horas después en el hospital local.