Junto a otros tres delincuentes que siguen libres sorprendieron a las víctimas, entre ellas una menor. Hubo golpes, amenazas y los dejaron atados. Un celular fue clave para atrapar a la ladrona.
Una familia de Cipolletti vivió una verdadera pesadilla al ser sorprendida por una violenta banda de asaltantes que los arrancó de la cama. Los maniataron, los golpearon y amenazaron, para después desvalijarlos y finalmente escapar en un taxi que los había llevado y una moto de los damnificados. Pero no tuvieron en cuenta un detalle en el botín que los delató.
El atraco se registró el 20 de septiembre de 2025 alrededor de las 5:15, cuando los delincuentes, tres hombres y una mujer, entraron a una casa aprovechando que una puerta había quedado sin llave, indica un fallo dictado recientemente.
El terror se desató cuando uno de los ocupantes del inmueble se despertó y se dirigió al living, pero fue sorprendido por dos sujetos que lo encañonaron con un arma de fuego y lo llevaron a una habitación, donde lo dejaron atado de pies y manos con tanza, y le taparon la boca con una sábana.
En ese momento se despertó la madre del hombre, quien al entrar en la cocina advirtió a dos desconocidos parados en la puerta del dormitorio de su hijo, donde estaba amarrado. Uno de los ladrones le apuntó a la mujer con un arma y le dijo “No grites que esto es un asalto”. Después la llevaron hasta otra habitación donde había otras dos personas, entre ellas una menor, y la sujetaron de las muñecas con mucha presión utilizando el cable de un velador y una tanza.
Con el dominio de la escena, los malvivientes se repartieron tareas. La mujer, identificada como Yamila Alexandra Betancur, la única detenida por el hecho hasta el momento y sometida al proceso judicial, golpeó en la cabeza y rasguñó a la mujer que estaba atada para que le dieran la clave de su celular, por lo que logró apoderarse de un celular Samsung.
Pero también se apropiaron de joyas, otros tres teléfonos -entre ellos un iPhone que fue clave para la investigación-, dos televisores, una tostadora, una freidora, un termo, llaves, una olla, un cuchillo, un mate listo, varios tuppers, una mochila con juguetes y dos accesorios de vestir (un pañuelo y un cuello).
Todo lo cargaron en un taxi Fiat Siena, en el que escapó Betancur y otro hombre, mientras que los otros dos ladrones lo hicieron en la moto Mondial 150 tipo chopera, propiedad de las víctimas.
Efectivos de la Comisaría 4ta concurrieron al lugar tras recibir la alerta del Comando Radio Eléctrico, y se entrevistaron con los vecinos. Uno de ellos, titular del celular iPhonne, activó el rastreo satelital con que cuenta el dispositivo y lograron ubicar poco desopues a Bentancur a bordo del taxi con la mayoría de los objetos robados. En cambio, sus cómplices lograron escapar y aún se desconoce sus identidades.
La mujer fue imputada por el delito de “Robo calificado por haber sido cometido en lugar poblado y en banda, con el empleo de un arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse”. Además, quedó en prisión preventiva en el Establecimiento Penal de mujeres de Roca, que se fue prorrogando hasta totalizar cerca de ocho meses.
La investigación judicial se encaminó a un acercamiento entre la fiscal Adjunta Yésica Montenegro y la defensora Adjunta Patricia Fernández le informaron al juez Guillermo Baquero Lazcano habían alcanzado un acuerdo parcial para declararla culpable de los hechos narrados, aunque aclararon que debatirían la pena en el juicio de cesura.
El arreglo requería la aceptación de Betancur, y también -requisito de la fiscalía- que continúe en prisión preventiva hasta que se defina la condena. También requería la conformidad de las víctimas, que también lo avalaron. La acusada admitió la propuesta, con lo que quedó asentado que reconocía haber participado en el grave delito imputado.
Mientras que en la audiencia de cesura realizada con posterioridad la Fiscal y la Defensora anunciaron que habían consensuado imponerle una pena de tres años de cárcel de cumplimiento efectivo. Pero la Defensa pidió que le otorgaran la libertad condicional y el cumplimiento de pautas de conducta, con el argumento de que había cumplido más de ocho meses en prisión preventiva. Mencionó que el Código Penal lo contempla, y destacó los informes favorables aportados por el Servicio Penitenciario Provincial. Entre ellos mencionó que asiste a clases del colegio secundario y recibe el apoyo de su familia para “poder reintegrarse a la sociedad una vez en libertad”.
A ello agregó que el beneficio le permitirá “su revinculación con sus dos hijas menores de edad, sus progenitores, y por ende tender a la reinserción social”.
Subrayó en este sentido que “ha reflexionado y se muestra arrepentida del hecho cometido”, por lo que presenta “un riesgo moderado de reincidir en el delito”.
La Fiscalía no planteó objeciones al requerimiento de la Defensa. Mientras que el juez Baquero Lazcano también dio su aval al acuerdo alcanzado por las partes. Valoró ese entendimiento, como también las pruebas que sostuvieron la acusación y la confesión de Betancur. También reconoció la pena convenida, por encontrarse “ajustada a derecho”. Explicó que “es proporcional en cuanto a su modalidad de ejecución, a lo grave y violento que fue el robo en el que estuvo involucrada”.
El acuerdo entre la Fiscalía y la Defensa establece que la libertad condicional contempla el cumplimiento de pautas de comportamiento por parte de la condenada. Por empezar le colocarán una tobillera electrónica para monitorearla. Además, durante los dos primeros meses tendrá que permanecer, de manera obligatoria, en el domicilio fijado en horario nocturno, desde las 21 “hasta el amanecer del día siguiente”. Asimismo, tendrá que conseguir trabajo o aprender algún oficio y someterse al cuidado del Patronato de Presos y Liberados.
En tanto que Betancur no tiene que acercarse a la vivienda de las víctimas a menos de 100 metros, mientras que tiene prohibido cometer nuevos delitos, como tampoco abusar de bebidas alcohólicas y consumir drogas.