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Cobarde ladrón le dio una paliza a una joven embarazada: "Me pateó en la panza"

Entró a robar a una vivienda y fue sorprendido por la chica. La atacó a piñas y patadas. Ella se defendió y con ayuda de vecinos lo atraparon y lo entregaron a la policía.

La joven de 21 años que cursa un avanzado embarazo fue salvajemente golpeada por un ladrón que entró a robar al colectivo donde vive. La chica sufrió lesiones y ahora esta aterrada porque teme por su seguridad personal y del hijo que está esperando.

El repudiable ataque ocurrió en el último martes en El Bolsón y el cobarde agresor fue atrapado por vecinos, que luego lo entregaron a la Policía.

La víctima, identificada como Yulisa Toscano, contó que había salido y al volver al rodado advirtió movimientos sospechosos en el interior.

¿Qué hacés acá, porqué me robás?

“Yo venía de comprar pan y cuando vuelvo la señora del parque me preguntaba por la pava, pero yo le decía que había alguien adentro de mi colectivo”, relató al sitio noticiasdelbolson.com.ar.

Al ingresar confirmó lo que temía: un desconocido salía con varias de sus pertenencias.

"¿Qué hacés acá? ¿Por qué me robás?’. Él estaba bajando con la tele, zapatillas y una mochila cargada con ropa y juguetes”, recordó.

Pero el sujeto reaccionó con suma violencia ante el reclamo de la chica. “Cuando le dije que me deje mis cosas, él me tiró una patada y caí para atrás. Yo me levanté y lo volví a agarrar. Tenía muchísimo miedo porque estaba sola con él”, sostuvo.

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A pesar de los golpes que sufrió, la joven intentó impedir que escapara. “Nunca me di por vencida. Yo lo sostenía y gritaba ‘me están robando’. Él me seguía pateando para que lo suelte”, aseveró.

Durante el forcejeo, el agresor dañó algunos de los objetos robados. “Quería escapar, me tiró la tele y la pisó. Me la rompió”, lamentó. Mientras que por las patadas que recibió padeció una lesión en una pierna.

Según contó, el sospechoso fue reducido por personas que acudieron al lugar a auxiliarla. Después se lo entregaron a la policía, por lo que se presume que quedó a disposición de la justicia.

La joven está aterrada ante la posibilidad de que la ataque otra vez, ya que se mostró provocador mientras lo tenían reducido en el piso. “Decía que lo suelten, que lo dejen ir”, comentó.

Vivir con miedo

El hecho dejó una fuerte secuela emocional en la joven, que asegura vivir con temor constante desde entonces. “No salgo ni a comprar el pan. No salgo a ningún lado porque tengo mucho miedo”, afirmó.

Incluso dentro del lugar donde vive continúa en estado de alerta. “Cuando estoy durmiendo y los chicos tienen que pasar a buscar herramientas al colectivo, estoy todo el tiempo preguntando quién es. Hasta si suben los perritos tengo miedo”, explicó.

Finalmente, Yulisa pidió que el agresor no sea liberado rápidamente. “Lo único que pedí es que no lo larguen, que lo tengan por un tiempo para que aprenda que esas cosas no se hacen”, expresó.

Mientras intenta recuperarse del violento episodio, la joven reconoce que la situación la dejó profundamente afectada. “Yo me quiero ir a casa”, dijo entre lágrimas, aún con el temor latente por lo ocurrido.