El dirigente se pronunció así ante el balance negativo, a niveles récord, que dejaron las exportaciones de fruta por el puerto de San Antonio Este en esta temporada. Desde la terminal marítima, se embarcó un 40 por ciento menos de peras y manzanas que el año pasado. Los resultados fueron así muy magros.
Sin dejar de reconocer el impacto que ha tenido el conflicto bélico en Europa sobre la fruticultura, Artero manifestó que la producción viene padeciendo un pronunciado declive hace más de 30 años, por falta de incentivos y por la sobrecarga de impuestos, dos factores que han hundido a la actividad.
Además, en los últimos tiempos está sufriendo los efectos de la brecha cambiaria, debido a la cual los chacareros cobran su fruta con un dólar oficial que se cotiza a alrededor de los 120 pesos, mientras que tienen que pagar sus insumos a valores del dólar paralelo, que supera los 200. Las pérdidas que esto ocasiona son evidentes.
Al efecto de años de abandono en que han dejado a la actividad los gobernantes de turno, se deben unir los malos resultados de la última cosecha. Artero venía alertando hace tiempo de lo que se venía, pero lo que se alcanzó finalmente fue incluso peor a sus vaticinios. "Se está produciendo un 10 por ciento de lo que se producía hace 30 años", manifestó, en forma categórica.
Precisó que la gran merma se relacionó con las heladas que prácticamente afectaron a la mitad de la actividad frutícola y con la caída de granizo, que dañó una parte significativo de lo que no daño el frío intenso.
Recordó que estos eventos climáticos pueden ser enfrentados y minimizados en sus consecuencias por la tecnología disponible, pero los chacareros, en estos tiempos y desde hace ya unos cuantos años, carecen de medios para su adquisición. Sí pueden acceder a ellos las grandes empresas del sector, que son las únicas que siguen manteniendo su competitividad y ganancias.