No fue por una intoxicación por monóxido de carbono, como presumían los investigadores. La autopsia efectuada al cuerpo reveló otro motivo.
La muerte del conocido mozo Jorge Tecla Farías no se produjo por inhalación de monóxido carbono, como se presumió en un primer momento. El informe de la autopsia realizada al cuerpo del conocido vecino que durante años trabajó en un bar céntrico de Cipolletti, reveló que la causa de la muerte fue otra, pero no será motivo de una investigación judicial
La hipótesis de la intoxicación por el gas venenoso surgió tras la primera evaluación del lugar donde Farías fue hallado sin vida, en su casa del barrio Arévalo. La vivienda se encontraba cerrada y además no detectaron indicios de criminalidad. No había puertas ni ventanas forzadas.
Ante la llegada de las bajas temperaturas, el temor por posibles intoxicaciones por monóxido de carbono está presente, especialmente para agentes de Protección Civil, Bomberos Voluntarios, o paramédicos del Siarme, que suelen acudir a emergencias por la inhalación del gas.
Desde el primer momento, la Fiscalía de Cipolletti consideró que no se trató de una muerte violenta, pero se ordenó la autopsia para conocer la causa. Este miércoles, desde el Ministerio Público Fiscal se precisó que Farías murió en forma natural, a consecuencia de un infarto.
El fallecimiento de Farías generó dolor entre los cipoleños. Por su calidad humana era muy apreciado y lo atestiguan los innumerables mensajes publicados en las redes sociales.
El conocido vecino de 60 años de edad fue encontrado sin vida en su casa del barrio Arévalo el lunes por la noche y desde ese momento hubo numerosas muestras de dolor, especialmente en redes sociales.
Farías era ampliamente conocido en la ciudad y tenía una lista larga de amigos. Muchos de ellos se acercaron al lugar donde se produjo la tragedia.
Era mozo de oficio, y de los buenos, de esos que no anotaban el pedido y lo llevaba a la mesa con admirable exactitud.
Durante años trabajó en el bar ubicado en la calle Roca, a metros de la Comisaría Cuarta, cuando se llamaba Cappuccino, y donde se erigió en una institución.
"Jorgito, quien le preparaba a mis nietos helado de chocolate con "copa de flor". Quien era confidente, amigo, custodio de sobres, libros y escritos que nos dejábamos entre colegas por su intermedio... que descanses en paz. Formarás parte de mis mejores recuerdos”, escribió Lina en el Facebook del periodista Miguel Parra, donde se cuentan por cientos los comentarios.
“Que triste Jorgito, tuve el placer de trabajar en el café, con él me quedan sus enseñanzas y los lindos recuerdos compartidos”, agregó Emilia con el mismo tono de pesar.
Claudia también evocó al Tecla con cariño: “Qué tristeza! Ir con mis hijos y tener esa charla con ellos, el diario a tiempo de cada mañana. Pero más que nada recuerdo esa bondad de la palabra porque ahí fui cada día de juicios y mañanas difíciles. Que Dios te abrace fuerte”.
“Tremendo mozo, el mejor que vi, cuando íbamos a Capuccino con mis compañeros a la mañana, éramos un montón, le pedíamos de todo y él no anotaba nada, todo lo memorizaba y no se equivocaba nunca. Un capo”, enfatizó Ariel.
Fueron tantos los posteos que Maly, hija del Tecla, también publicó el suyo en agradecimiento. “Orgullosa del gran tipo que fue mi padre, esto lo demuestra”, resaltó.