Murió Julio Grondona
El presidente de la AFA y vicepresidente honorario de la FIFA Julio Humberto Grondona falleció este mediodía poco antes de las 13, luego de sufrir un aneurisma en la arteria aorta poniendo así final a una era que revolucionó el fútbol argentino.
Será velado en la capilla San Francisco de Asís, que está ubicada en el predio que la entidad posee en la localidad bonaerense de Ezeiza.
La capilla situada en el predio afista, fue una construcción que ordenó realizar el propio Grondona en homenaje a su fallecida esposa Nelly, devota de San Francisco de Asís.
Asimismo, la AFA decretó siete días de duelo y en ese contexto "todas las actividades" relacionadas con el fútbol quedaron "suspendidas", se señaló en la página oficial de la entidad.
Grondona estaba internado desde las 10 de hoy por una descompensación cardíaca que lo obligó a ser trasladado al Sanatorio Mitre, donde fue atendido hasta último momento por el especialista Antonio Piazza.
Si bien no hubo información oficial, la muerte del mandamás de la AFA se habría producido a las 12:50, sin llegar a ser intervenido quirúrgicamente como habían sugerido los médicos ante esta complicación en las paredes de la aorta.
Grondona estuvo internado con asistencia respiratoria desde la primera hora de la mañana y a la espera de la evolución del cuadro, que de por sí era delicado.
Según habían informado oficialmente en el portal de la AFA, Grondona había tenido una "ligera descompensación" a primera hora de este miércoles y fue trasladado al Sanatorio Mitre.
Los voceros de la AFA consultados indicaron que Grondona sufrió un fuerte dolor en el pecho pero no tuvo un episodio de paro cardiorrespiratorio, por lo que fue trasladado al centro médico, acompañado por su hijo Julio Ricardo, presidente de Arsenal de Sarandí.
Su otro hijo Humbertito Grondona, DT de la Selección Sub 20, estaba en Mar del Plata y regresó de urgencia a la Capital Federal.
El mandamás de la AFA, que además era vicepresidente honorario de la FIFA donde presidía la Comisión de Finanzas, tenía previsto asistir este miércoles a la conferencia de prensa en la cual Alejandro Sabella se iba a despedir como técnico de la Selección argentina.
Ante esta situación, ese anuncio de Sabella quedó automáticamente suspendido, al igual que toda la actividad prevista por la AFA para el próximo fin de semana, incluso la primera fecha del torneo Transición de Primera División y la Primera B Nacional.
Grondona, que había anunciado su salida de la AFA para 2015, falleció luego de estar al frente de la era en la que el fútbol argentino ingresó al plano mundial.
Caudillo intocable
Decisión, audacia, mano de hierro y una inusual habilidad para moverse como nadie en el opaco mundo de alianzas y traiciones de la FIFA convirtieron al argentino Julio Grondona en uno de los hombres más poderosos del fútbol.
"Don Julio", como se conocía al dirigente, murió hoy a los 82 años de un ataque cardiaco cuando aún estaba sentado en el trono de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y era vicepresidente primero del ente rector del fútbol mundial, donde ocupaba el influyente cargo de jefe de la comisión de finanzas.
"Cuando deje la FIFA será para ir al cementerio", dijo a dpa Grondona en el congreso del organismo en Sao Paulo, justo antes de empezar en junio el Mundial de fútbol de Brasil.
La frase, pronunciada entre continuas negativas a hablar sobre los temas polémicos, fue no sólo una declaración de intenciones, sino también la descripción de una vida dedicada a ejercer el poder.
Grondona fue una de las figuras emblemáticas de esa generación de dirigentes que convirtieron el fútbol en un fenómeno social sin parangón y en una máquina imparable de hacer dinero, pero que al mismo tiempo contribuyeron a la destrucción de la imagen de la FIFA, envuelta en casos de corrupción y venalidad.
Harto de los malos titulares, el argentino evitó el contacto con la prensa en sus últimos años de vida, en los que no obstante siempre se mantuvo firme al frente de sus cargos en el fútbol, donde pocos se atrevían a llevarle la contraria.
Grondona se consideró siempre un hombre hecho a sí mismo. Dueño de una ferretería en Avellaneda, al sur de Buenos Aires, el argentino se acercó pronto al mundo del fútbol, su gran pasión, fundando junto a otros dirigentes el club Arsenal, en cuya presidencia estuvo casi 20 años.
"Don Julio" se puso en 1976 al frente de Independiente, pero en 1979, tras la victoria albiceleste un año antes en el Mundial de Argentina, se hizo con el mando de la AFA, que ya no soltaría hasta su muerte, 35 años después.
Quince presidentes de la república pasaron por la Casa Rosada mientras Grondona fue jefe del fútbol argentino: llegó al puesto con la dictadura militar en el gobierno y murió con la peronista Cristina Kirchner en el poder. Con todos supo convivir y crecer.
Hasta su llegada, los presidentes de la AFA duraban poco en el cargo porque tenían que compaginarlo con sus trabajos. Él supo hacer del fútbol una herramienta a través de la cual influir. Todo gira en Argentina a través de la AFA, encargada de negociar y repartir entre los clubes los ingresos por televisión.
En paralelo, el dirigente construyó una carrera de éxito en la FIFA, donde siempre fue un aliado fiel del presidente Joseph Blatter y a cuyo comité ejecutivo llegó en 1988. Al frente de las comisión de finanzas, aprovechó la explosión comercial del fútbol para llenar de dinero las cuentas suizas del organismo y disputar el poder a la vieja Europa.
"Antes de llegar yo a la comisión de finanzas, estaban ellos, los que ahora piden transparencia. La cuenta estaba a -11 millones. Ahora yo la tengo a .000 millones. Un argentino, sin hablar inglés", dijo en una entrevista con dpa en 2011.
"Hemos repartido el dinero por todo el mundo. Yo practico el socialismo con plata, que es lo que me gusta. No el socialismo sin nada, que no sirve", insistió.
Eran los tiempos en los que las acusaciones de corrupción y sobornos llovían sobre la FIFA y sus dirigentes, que un año antes habían elegido a Rusia y Qatar para organizar los Mundiales de 2018 y 2022.
"Voté por Qatar, sí. Porque si le daba el voto a Estados Unidos era como dárselo a Inglaterra. Y eso no", confesó entonces. "Hace unos meses dijeron que me habían dado 78 millones. Aún estamos mi mujer y yo contándolos", ironizó el argentino.
La muerte en 2012 de Nélida Pariani, a la que conoció cuando tenía 14 años y con la que tuvo sus tres hijos -Liliana, Julio y Humberto-, afectó no sólo emocional, sino también físicamente a un Grondona que en los últimos dos años sufrió una decadencia apreciable, pese a que siguió viajando por medio mundo.
Hace poco más de dos semanas, Argentina estuvo a punto de ganar en Río de Janeiro el tercer título mundial de su historia y el segundo bajo Grondona, pero un gol en la prórroga del alemán Mario Götze lo impidió.
El jefe de la AFA no pudo ver a Lionel Messi, el segundo de los dos genios argentinos con los que convivió, levantar la Copa del Mundo. Sí lo hizo en México 1986 con Diego Maradona, el ídolo popular con el que tuvo una relación de amor-odio.
"No le hablés de Maradona", dijo a dpa la mujer de Grondona un año después del Mundial de Sudáfrica 2010, cuando la decisión del dirigente de darle el mando de la selección al ex futbolista terminó con una desastrosa derrota por 4-0 ante Alemania en cuartos de final.
Antes, el "10" ya había puesto en un compromiso la carrera de Grondona en la FIFA, cuando el dirigente decidió retirar al jugador del Mundial de Estados Unidos 1994 tras dar positivo por efedrina.
Hace unas semanas, en Brasil, el presidente de la AFA calificó a Maradona de "mufa" (persona que trae mala suerte) después de un partido de Argentina en el Mundial. "Pobre estúpido", le respondió el ex jugador. "Quiero decirle a Grondona que lo que tengo puesto me lo gané trabajando, lo que tiene puesto él se lo compró con la FIFA".
"Don Julio", cuyo estilo caudillista ahogaba la disidencia, deja un enorme vacío de poder en un fútbol argentino que deberá enfrentarse al misterio de vivir sin Grondona.
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