Hartos de pagar una batería de impuestos, los comerciantes cipoleños comenzaron a visibilizar su oposición a la escalada de aumentos que sufren sobre los ingresos brutos y otras contribuciones al fisco, con afiches en las vidrieras y parabrisas de los auto, más folletos informativos que reparten a los clientes.
Lo hacen en defensa de las pymes, en un contexto francamente desfavorable que resiente sus ventas y amenaza la continuidad de muchos puestos de trabajo.
El último aumento, ejecutado por resolución provincial, llevó las alícuotas del 3 al 5 por ciento.