Se trata de un ingeniero que en los 80 comenzó a pregonar en Bariloche las virtudes de este elemento, su potencial como combustible abundante y no contaminante, y a desarrollar facilidades para demostrarlo.
En un Renault 9 con el emblema de la Comisión Argentina de Energía Atómica y la palabra “hidrógeno” en sus laterales, se paseaba en 1997 por Bariloche usando este gas como único combustible, que cargaba en un pequeño cilindro y hacía combustión en un motor adaptado por él en los talleres del Centro Atómico Bariloche.
“El hidrógeno es el átomo número 1 de la tabla periódica de los elementos. Es el elemento más simple y abundante del universo. No tiene carbono y no es nocivo para la salud ni el ambiente. En la combustión solo libera vapor de agua. Hay que manejarlo con determinados cuidados y de eso sabemos bastante, porque hace muchos años que se lo utiliza en varios campos”, explicó.
Bolcich fundó en 1996 la Asociación Argentina de Hidrógeno y viajó por el mundo con su ciencia y tecnología, llegando incluso al Vaticano.
“Es una gran visión de la gobernadora (Arabela) Carreras. Vamos a llevar adelante un programa para que Río Negro se posicione como uno de los lugares que empieza a usar esta energía”, dijo Bolcich.
“Río Negro está en condiciones de ser un innovador y productor de estas tecnologías, con el consiguiente valor agregado y la generación de empleo que traerá aparejadas”, sostuvo.