Con la ilusión de revertir las duras condenas que recibieron tras el último juicio oral, los integrantes de la megabanda de boqueteros impugnaron la sentencia y empezaron a desarrollar los argumentos ante el tribunal, en Viedma.
La modalidad de las audiencias es por videoconferencia y en la semana que pasó se concretó el primer encuentro virtual entre las partes y los integrantes del tribunal de Impugnación. De acuerdo con fuentes judiciales, el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti va a dejar claro que espera una confirmación del fallo dictado por los magistrados Alejandra Berenguer, Marcelo Gómez y Laura González Vitale, que no solo consideraron culpables a gran parte de los acusados sino que avanzaron con la imposición de penas que superan los 30 años de cárcel efectiva.
En cuanto a la defensa, insistirá en el tema de las nulidades y también sembrará dudas sobre las pruebas incriminantes. La situación más complicada la enfrentan los cabecillas como José “Chiqui” Forno y Sandro Gerez, quienes cumplen castigos superiores a los 30 años. En el caso de Forno, está preso por incumplir pautas de conducta y Gerez Derves corrió la misma suerte porque se había fugado antes de la imposición de penas.
Tras la primera audiencia de impugnación, el trámite se completará este mes y el fallo posiblemente se conocerá en octubre.
Lo que defina el tribunal viedmense es una incógnita y en la semana que pasó, sorprendió el criterio totalmente contrario a los jueces cipoleños, que habían condenado a un ex policía a casi cinco años de cárcel por un homicidio culposo y terminaron siendo cuestionados por sus pares de Impugnación.
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