Dijo que, al verlo, desde un primer momento la actitud del chofer del vehículo fue poco agradable. Según lo que explicó el joven, el hecho de tratarse de un pasajero en silla de ruedas y dos amigos más no le gustó al taxista, quien de inmediato se le acercó y le dijo que no tenía baúl para transportar la silla. "¿Cómo no tenés baúl? ¿No te abre?", le preguntó el muchacho, y la respuesta fue que la silla de ruedas no entraba. Una vez sentado en el asiento trasero del rodado, Diego volvió a insistir en que su silla se desarma por completo, por lo que iba a entrar ya que ocupa poco lugar.
"A esta altura de mi vida no me sorprenden estas cosas, pero exijo que el trato sea diferente. Lo mismo me pasa cuando pido bajar en un colectivo, no se me ayuda". Diego. Joven cipoleño discriminado por usar silla de ruedas"Mientras hablábamos, uno de mis amigos ya había desarmado la silla, por lo que el chofer no tuvo mucha opción y debió abrir el baúl del Renault Logan", indicó Diego. Con el auto en movimiento, le preguntó a su amigo si había tenido problema para ingresar la silla en el baúl, a lo que le respondió que no, que entraban varias más, haciendo referencia a las amplias dimensiones de ese baúl. En la esquina de Sarmiento e Yrigoyen, tan solo a una cuadra de haber comenzado el viaje, el chofer del taxi frenó el vehículo y les dijo de forma agresiva que se callaran o los bajaba. "Cansado de tanto lío para tener que transportarme, le respondí que algunos choferes parece que no tienen ganas de laburar", relató Diego, y seguido al comentario, el chofer los obligó a bajar.
La denuncia puntual de Diego, de 24 años, expone la bronca de muchos vecinos que sufren trabas para utilizar el servicio público de transporte.Los jóvenes descendieron y cuando pidieron abrir el baúl para retirar la silla de ruedas, el chofer les exigió que le pagaran el viaje de 15 pesos por una cuadra. Los jóvenes se negaron a pagarle y el hombre los amenazó con golpearlos si no le daban el dinero y que iba a llamar a sus compañeros por la radio. Tras varios insultos y amenazas, el taxista se fue del lugar.
"A esta altura de mi vida no me sorprenden estas cosas, pero exijo que el trato sea diferente. Lo mismo me pasa cuando pido bajar en un colectivo, se me niega la parada o no se me ayuda", explicó Diego. Agregó que tras la
denuncia pública, se comunicó el dueño del vehículo para disculparse y pedirle que saque el número de licencia de taxi que publicó en las
redes sociales.
Aunque hay unidades especialmente adaptadas en cada base, todos los vehículos tienen la obligación de transportar a personas con sillas de ruedas debido a que el servicio de taxis, aunque muchas veces no lo parezca, es público.