{# #} {# #}
En el corazón del barrio Arévalo, Bárbara Villagra desde hace unos seis años elabora algunas de las más deliciosas golosinas de la zona, las cuales parecen ser ideales para pasar el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional, a raíz del coronavirus. Se trata de la fábrica artesanal de alfajores y conitos Gemma del Valle.
Sus doce variedades de alfajores (desde el tradicional relleno de dulce de leche a innovadores como el de manzana, pera, frutos rojos, ciruela o nuez, y con coberturas de chocolate o merengue) y las tres de conitos rellenos de dulce de leche (cobertura de chocolate negro con avellana, cobertura de chocolate blanco con avellana y cobertura de chocolate negro con un corazón de cereza), son degustadas a diario tanto por rionegrinos como neuquinos, pero a raíz de la cuarentena que vive todo el país, hoy sólo pueden ser un permitido de los cipoleños.
Si bien con el aislamiento son muchos los emprendimientos regionales que la están pasando verdaderamente mal, Bárbara se sincera y asegura que, aunque no está pasando su mejor momento de venta, no puede quejarse.
“Ha bajado bastante la venta. Se ha notado un montón. Además, como la gente está en su casa, también aprovechan para hacer ellos sus panificados y productos de panadería”, arrancó la joven y continuó: “Si bien nosotros no elaboramos algo de primera necesidad, a la tarde o a la noche, a la gente se le antoja algo dulce y ahí es donde aparecemos nosotros”.
En este sentido, Bárbara señaló que sus mejores días de venta son los fines de semana: “Los sábados y domingos es cuando más se vende. Vendemos un promedio de 40 alfajores y conitos surtidos. Es que es el momento en el que la gente relaja”.
Previo al avance de la pandemia del COVID-19, los alfajores y conitos Gemma del Valle podrían verse en la confitería de la UFLO, el hotel Howard Johnson o en diferentes quioscos o negocios de la ciudad.
Ahora, sólo pueden adquirirse a través de la aplicación Toque, o bien, mediante las redes sociales del emprendimiento. “Actualmente estamos trabajamos con el delivery (Toque) porque buscamos que la gente no venga tanto a casa, o nosotros no salir a repartir. O sino, facilitamos la entrega cuando la gente sale a hacer sus compras, es decir pactamos un horario para que pasen a retirar sus alfajores”, comentó
Bárbara describió la variedad de sus alfajores y aseguró que están inspirados en la fruticultura de la zona. “Al que le gusta el alfajor de fruta, y no tiene que caer en el clásico de dulce de leche, tiene una variedad para elegir y me lo agradecen”, explicó y señaló que produce alfajores de pera, manzana, membrillo, ciruela y batata. A ellos se le suman su línea de dulce de leche, en donde aparecen los alfajores de maicena, nuez, negro y blanco. También cuenta con dos productos que no tienen chocolate: alfajores rellenos de dulce de leche y frutos del bosque, con cubierta de merengue.
El aislamiento les frenó varios proyectos
La cuarentena también atrasó un trámite que estaban llevando adelante como emprendimiento para conseguir una habilitación nacional, la cual les permitiría ampliar su fábrica y su personal, como así también participar de importantes eventos del rubro.
“Nuestra idea siempre fue llegar a la Fiesta Nacional del Alfajor que se hace en La Falda, Córdoba. Estamos tramitando una habilitación nacional, la que nos va a permitir aumentar la producción, agregar personal y participar de estos eventos. Pero todo nos quedó a la mitad con la cuarentena”, afirmó la mujer y agregó: “El trámite lleva su tiempo. Necesitamos hacer algunas modificaciones y queremos hacerla bien, como nos indicaron, para invertir bien el dinero, pero quedamos sólo en la consulta”.
Siguiendo la misma línea, Bárbara reveló que este año tenían en mente llegar al Festival Caminos y Sabores que se realiza en La Rural de Buenos Aires, pero todo dependerá de lo que ocurra con el avance del coronavirus. “A través de la agencia CREAR nos querían llevar al Festival Caminos y Sabores que se hace en Buenos Aires, durante las vacaciones de invierno, en La Rural. Pero no sé qué ocurrirá con todo lo que está pasando”, manifestó y luego argumentó el por qué sería importante estar en ese lugar: “El año pasado fue interesante ese evento porque había un pasillo dedicado a la producción de alfajores. Todo lo que se hace en Argentina se concentra ahí, por lo que es importante estar en un lugar en el que pasan muchísimas personas, que justamente van a comprar estos productos”.
Efectivamente, este tipo de eventos le permitirían a Gemma del Valle abrirse paso en el mundo del alfajor y así poder llegar a ser degustados por Hugo Basilotta, el dueño de la emblemática fábrica Guaymallén. “Todavía no llegaron, pero hay que empezar a hacer campaña para que los pruebe”, finalizó entre risas.