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La cuarentena obligatoria por el COVID-19 trajo una innumerable cantidad de problemas, además del sanitario. Uno de ellos es el económico, obligando al cierre de una innumerable cantidad de industrias y comercios. Si bien la pandemia sigue acechando al mundo y la Argentina se encuentra atravesando un pico de contagios, muchas actividades se fueron flexibilizando porque el ahogo al que estaban siendo sometidas amenazaba con extinguirlo. Así fue que la semana pasada, en Cipolletti, la mayoría de los comercios pudo reabrir sus puertas, aunque de manera parcial. Abrieron el lunes, el miércoles y el viernes, de 15 a 19; algo que se repetirá esta semana.
Sin embargo, esta medida de flexibilización no abarcó a todos los rubros. Y uno de ellos, es el de la compra y venta de vehículos, está atravesando una severa crisis. Es por eso que los comerciantes del rubro solicitan poder volver a la actividad.
Es cierto que comprar o vender un auto no es algo esencial en este contexto. Pero sí lo es para las familias que dependen de esa actividad, por lo que solicitan a las autoridades poder abrir los autoparques al público, cumpliendo con el protocolo sanitario necesario.
El cierre de sus locales les dio un golpe de KO, aunque la actividad ya venía en una curva descendiente que ponía en jaque su supervivencia. De hecho, en Cipolletti fueron varios los comercios de compra y venta de autos y motos que tuvieron que cerrar sus puertas de manera definitiva en los últimos dos años. Esto, además de ahogar financieramente a los dueños de estos lugares, también genera nuevas pérdidas de puestos laborales en la ciudad.
La pandemia, en este contexto, vino a patear en el suelo a un sector que ya venía maltrecho. Es por eso, que los comerciantes del rubro de Cipolletti, junto a los de otras localidades de la zona, exigieron poder volver a su trabajo habitual, para amortiguar un poco la caída y lograr algo de aire.
Las automotrices de la Argentina aseguraron que tienen una gran cantidad de stock de vehículos sin vender, lo que les permitiría llegar hasta el año que viene sin producir ninguna unidad nueva. Desde el sector aseguran que “sobra todo”. Por lo que no creen que sea pertinente reabrir las fábricas para volver a producir. Las proyecciones más optimistas hablan de vender unos 10 mil vehículos por mes en el país, mientras que hay aún 90 mil en stock. La actividad se enfrenta a una preocupante encrucijada.
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