Luego de un extenso viaje cargado de incertidumbre, los simpatizantes del Albinegro fueron sometidos a exhaustivas requisas con perros y cacheos individuales antes de ingresar al estadio.
Después de una larga espera, incertidumbre y un viaje de más de mil kilómetros, los hinchas del Club Cipolletti finalmente llegaron a la provincia de Córdoba para acompañar al equipo en una final histórica en San Francisco. Los colectivos arribaron sin inconvenientes, aunque antes de ingresar a la ciudad debieron atravesar un exhaustivo operativo de seguridad.
La expectativa de los simpatizantes del Albinegro se mantuvo intacta pese a las complicaciones que retrasaron durante siete horas la salida de los micros. Ahora, la ilusión está puesta en llegar al estadio y alentar al equipo en uno de los partidos más importantes de su historia reciente.
El arribo de los colectivos estuvo marcado por un importante despliegue de la Policía de Córdoba, que interceptó las unidades para realizar controles preventivos. El procedimiento incluyó inspecciones de equipajes, requisas individuales y la intervención de perros especialmente entrenados.
Al ingresar a la zona de San Francisco, Córdoba, los colectivos que transportaban a los simpatizantes fueron detenidos por efectivos policiales, quienes dispusieron el descenso de todos los pasajeros para comenzar con las tareas de inspección.
Los hinchas debieron bajar de las unidades con sus pertenencias personales y aguardar mientras los uniformados desarrollaban un riguroso control de seguridad. El procedimiento tuvo como objetivo detectar elementos prohibidos y garantizar el normal desarrollo del encuentro.
Durante la inspección, los efectivos revisaron bolsos, mochilas y otros objetos transportados por los simpatizantes. También participaron perros policiales, utilizados para reforzar la búsqueda de sustancias ilegales u otros elementos que pudieran representar un riesgo.
El operativo incluyó cacheos individuales a los pasajeros, quienes debieron permanecer en el lugar hasta que finalizaran las verificaciones correspondientes. La medida formó parte del dispositivo preventivo dispuesto para el ingreso de las delegaciones de hinchas.
Una vez completados los controles, los colectivos recibieron autorización para continuar su recorrido. Sin embargo, el traslado no se realizó de manera independiente, ya que patrulleros de la Policía cordobesa escoltaron las unidades hacia las inmediaciones del estadio.
La llegada a Córdoba representó un alivio para los simpatizantes, que habían atravesado momentos de incertidumbre antes de comenzar el viaje. Los inconvenientes con los colectivos provocaron una demora de aproximadamente siete horas respecto del horario previsto.
La situación generó preocupación entre los hinchas y sus familiares, especialmente por la extensa distancia que debían recorrer hasta San Francisco. El viaje, de aproximadamente 1.200 kilómetros desde Cipolletti, exigía una organización precisa para llegar a tiempo.
Los problemas en la salida también motivaron un fuerte descargo del Club Cipolletti, que difundió explicaciones y un pedido de disculpas ante las complicaciones registradas con el transporte contratado para trasladar a los simpatizantes hacia Córdoba.
Pese al malestar inicial, los inconvenientes pudieron resolverse y los colectivos finalmente emprendieron el recorrido. Durante el trayecto, la principal preocupación estuvo relacionada con los tiempos de llegada y la posibilidad de acompañar al equipo desde las tribunas.
La confirmación de que los micros habían llegado sin inconvenientes permitió dejar atrás buena parte de esa incertidumbre. Para los pasajeros, el siguiente desafío fue completar los procedimientos policiales y continuar hacia el escenario deportivo.