Rodrigo Leiva y Nikanor Barros, de la escuela municipal de Taekwondo, representarán al país en Lima, en agosto.
Muchos son los deportes en la ciudad y los deportistas que asisten a las distintas escuelas municipales. Rodrigo Leiva y Nikanor Barros son dos de ellos, ambos jóvenes dividen sus días entre las prácticas, los estudios, y la venta de rifas. El taekwondo para ellos dejó de ser un pasatiempo. Ambos representarán a Cipolletti y a la Argentina en el Torneo Panamericano de Taekwondo, que se disputará del 24 al 31 de agosto en Lima, Perú.
Los dos fueron convocados por la Selección Argentina para competir en la modalidad Punzé o Formas, allí los competidores ejecutan una secuencia técnica de movimientos previamente establecidos, donde los jueces evalúan precisión, equilibrio, potencia, coordinación, ritmo y correcta ejecución de cada técnica. Es una disciplina que premia la perfección técnica y el dominio del taekwondo, más que el contacto físico.
Ahora, el desafío no solo pasa por llegar en las mejores condiciones deportivas. También deben reunir el dinero para costear pasajes, alojamiento e inscripción, ya que todo el viaje se paga en dólares. Para eso impulsaron una rifa con premios aportados por la Dirección General de Deportes del Municipio de Cipolletti y distintos comercios de la región, además de recibir colaboraciones voluntarias de quienes quieran acompañarlos.
Con apenas 14 años, Rodrigo Leiva ya tiene un recorrido que lo trajo desde Neuquén al Alto Valle y desde allí a la Selección Argentina. "Empecé taekwondo a los 6 años, en Rincón de los Sauces, con el maestro Altube. Después el maestro se tuvo que ir de Rincón y ahí me fui con la escuela que hoy en día se llama Espíritu Indomable, donde estuve la mayor parte de mi carrera", contó a LM Cipolletti.
El cambio de ciudad tampoco modificó su camino, encontró otra escuela pero las coincidencias de la vida hicieron que vuelva a encontrarse con su primer entrenador. "Después de un tiempo me vine a vivir a Cipo por trabajo de mi papá. Acá estuve un año y algo con Lobos del Sur, pero el maestro volvió a dar clases en Cipolletti y me vine con él", comentó.
Su crecimiento deportivo fue muy rápido, y en ese camino de torneos y competencias eligió por gusto las formas, donde puede expresar la perfección del arte marcial en cada movimiento. "Hago lo que sería el punzé o formas. Empecé a competir el año pasado en Vista Alegre, en una Copa Argentina y un Provincial, en los cuales salí primero. Unos meses después me llamaron desde Buenos Aires y me invitaron a entrenar con la Selección Argentina", repasó.
Aquella concentración terminó cambiándole la vida. "Estuve tres días entrenando y preparándome. Después de esos tres días me dijeron que había quedado en el equipo", contó con alegría.
Desde entonces continuó sumando experiencia con nuevos torneos nacionales hasta recibir una noticia que todavía lo emociona. "Este año me convocaron para ir a Perú hace poco y estamos haciendo una rifa para costear un poco los gastos. Estoy muy emocionado por la clasificación", aseguró.
Como tantos deportistas amateurs, el sueño también necesita recursos económicos por eso junto a su familia afrontan la venta de una rifa para poder pagar el viaje. "Estamos vendiendo numeritos para saldar el costo del viaje. Vamos con una empresa en la cual hay que pagar todo en dólares. Con la venta de numeritos estamos costeando y ayudando un poco con eso", contó.
Mientras tanto, el entrenamiento no se detiene y sigue sumando horas junto a su compañero. "Me estoy preparando con todo, dando lo mejor de mí para poder dejar al deporte cipoleño y neuquino en lo más alto allá en Perú. Estoy entrenando aproximadamente entre 15 y 20 horas semanales con mi compañero Nikanor", afirmó.
Para Nikanor Barros, de 19 años, la convocatoria representa la recompensa a un proceso que comenzó hace más de una década. "Arranqué a los 8 años taekwondo en el 2015. Hoy tengo 19 años y desde los 15 estoy compitiendo a nivel nacional. Antes competía a nivel provincial y regional, pero en el 2022 empecé a competir en nacionales hasta hoy", contó.
En un principio alternaba entre combate y formas, pero con el tiempo encontró su especialidad. "Antes de la pandemia trataba de hacerlo en las dos modalidades, formas y lucha. Después, en el primer nacional al que fui en formas, ya se fue dando directamente lo de las formas. Todos los nacionales que fui haciendo competía en formas y la lucha no volví a hacer más", repasó.
Su rendimiento llamó la atención de los entrenadores nacionales y esto trajo sus recompensas. "En 2023, después de un año de competir en torneos nacionales, me convoca la Selección Argentina para entrenar en el Cenard y desde febrero de ese año estoy en la selección", afirmó.
Ahora llegará el momento más esperado después de tantos años arriba del tatami. "Se va a dar la oportunidad de competir afuera, representar al país y a la ciudad, y estoy muy contento con eso", aseguró.
La convocatoria todavía le genera emoción por todo el camino hecho. "Cuando recibí la noticia de que había salido la lista para ir a competir a Perú la verdad que no lo podía creer. Estaba muy contento y desde que recibimos la noticia junto con Rodrigo nos pusimos a organizar y juntar plata enseguida", expresó.
Porque el sueño también tiene un costo. "Teníamos que pagar el vuelo, la estadía y la inscripción al torneo. Todo se hace en dólares, así que nos pusimos a organizar rifas, de todo, para poder juntar plata y llegar al costo del viaje", sostuvo.
Aunque tienen cinco años de diferencia, Rodrigo y Nikanor hoy comparten mucho más que un tatami. Entrenan juntos entre 15 y 20 horas por semana, integran la Selección Argentina y trabajan codo a codo para poder viajar al Panamericano.
Cada número de la rifa vendido, cada colaboración y cada entrenamiento los acerca un poco más a Lima. Antes de pensar en las medallas, estos dos representantes cipoleños ya ganaron una batalla silenciosa: demostrar que en el deporte amateur los sueños no solo se entrenan. También se venden puerta por puerta, con una rifa en la mano y la ilusión intacta de defender la bandera argentina.