{# #} {# #}
Un hombre en situación de calle se instaló en un rincón de un edificio de las 432 Viviendas. Se abriga como puede y los vecinos temen por el frío implacable.
El hombre llegó hace unos días y se instaló, como pudo, en un recoveco en el exterior de un edificio de las 432 Viviendas, cerca del tanque de agua del sector. En el lugar elegido, pernocta tapado con cartones, nylons, diarios viejos, retazos de frazadas, desechos. Los vecinos temen por su salud, por el frío glacial de este invierno inclemente.
Los residentes están alarmados, al punto que la situación ha sido tratada en el consorcio del núcleo poblacional ubicado al norte de Cipolletti. Por lo que se conoció, el caso de esta persona en situación de calle ya habría sido comunicado al Municipio, el Hospital y otras instituciones, en procura de que le encuentren un alojamiento, al menos, provisorio, hasta que se pueda conseguir un techo donde asentarse lo mejor que pueda.
Del hombre se sabe poco, pues de día suele dejar su refugio e irse quién sabe a dónde. Quienes lo han visto mejor refieren que se trata de alguien "medianamente joven". No han podido entablar conversaciones con él, por lo que se desconocen los motivos que lo llevaron a vivir en su actual condición.
Una trabajadora del consorcio contó que con las últimas heladas se congeló el agua de las canillas, que no pudieron ser utilizadas hasta que hielo cedió. Con tanta intensidad del frío, la inquietud por el estado de salud de la persona en situación de calle se ha acentuado y, por eso, esperan que el Municipio u otra institución tomen cartas en el asunto lo antes posible.
En la ciudad, en los últimos meses se ha venido agudizando el drama de la gente en situación de calle. El problema no es nuevo y el año pasado, durante la pasada administración municipal, se conformó un equipo de operadores para ayudar en casos de urgencia. El equipo pertenecía a la Secretaría de Desarrollo Humano y Promoción Comunitaria y actuaba en red con otras instituciones y organizaciones preocupados por la situación.
Sin embargo, la actual gestión del Municipio, en el marco de los recortes y las restricciones en el gasto por la emergencia económica, financiera y fiscal, no prosiguió con esa iniciativa social. Sí se reciben, en el número de emergencia 147, llamados de vecinos preocupados por algún caso que requeriría de asistencia pública. Además, la comuna cuenta con un espacio físico donde pueden pernoctar cerca de una decena de personas.
Pero el drama de los sin techo es muchísimo más amplio y en la actualidad se ha extendido a niveles muy superiores a los de otros tiempos. Lo que ocurre con el hombre que busca cobijo en las 432 Viviendas es uno entre muchos otros. Algunos dirigentes sociales que se ocupan de la situación estiman que podrían ser más de 70 las personas afectadas, un número en gran medida invisibilizado porque muchos de los sufrientes se esconden, tratan de que no se los vea, procuran pasar desapercibidos. Cuidar la intimidad, dolor por no tener un techo donde habitar, desolación por la pobreza pueden ser algunas de las causas del deseo de no ser vistos.
Pero se sabe de ciertos lugares buscados como refugios. Los más conocidos son el Hospital, los espacios bancarios donde hay cajeros automáticos, la terminal de ómnibus, aunque han sido echados más de una vez de ahí. Hay personas que se guarecen en instalaciones de la plaza San Martín, en tanques de agua viejos, vacíos y abandonados, en los baldíos de las vías de Ferri, en una zona del predio ferroviario y en canales y acequias secos en esta época del año.
Entre quienes se preocupan por esta deprimente realidad se cuenta la referente barrial Lilia Calderón, quien, en 2023, como dirigente de la Dignidad Rebelde, formó parte de la red operativa que había formado la comuna, en la que participaba también la organización Remar. Hoy, en el viejo centro comunitario del Barrio Obrero, hay un joven que acude al lugar como albergue. A veces, se han alojado allí familias enteras.
La dirigente fue directa al decir que las personas en situación de calle, con estas temperaturas bajo cero, están en riesgo vital, porque el peligro de congelación es evidente. En los barrios populares de la periferia hasta el agua de las canillas se congela. Con este clima inclemente, hombres, mujeres y niños que carecen de un techo deberían ser asistidos por el Estado ya. La salud debe ser lo primero.
Integrantes de su organización suelen recorrer las calles de la ciudad cuando el frío más azota para convidar con café y tortas fritas a quienes subsisten a la intemperie. Así, han sabido que por lo menos algunos de los muchachos que por la noche y la madrugada se apostan en calle Alem para limpiar parabrisas o hacer malabares son pibes en situación de calle. Como se puede apreciar, todo un drama que se desarrolla cotidianamente en Cipolletti.