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El servicio de guardia para emergencias sociales del Municipio viene observando desde hace un tiempo un aumento de las personas en situación de calle y también un descenso de la edad promedio de quienes se ven envueltos en este difícil problema. En otras palabras, son más los casos y los protagonistas son más jóvenes.
Al problema se refirieron en el Concejo Deliberante la titular de la Secretaría de Desarrollo Humano y Promoción Comunitaria, Viviana Pereira, y la coordinadora de la guardia, Claudia Rojas.
Ambas fueron convocadas por su amplio conocimiento del tema y por la labor que llevan adelante desde su área municipal. Los ediles se aprestan a aprobar un proyecto de adhesión a la ley provincial 5614 de “Sistema de protección de derechos de personas en situación de calle” y el testimonio de las funcionarias resultó por demás valioso, al punto de que la iniciativa logró despacho favorable de la comisión de Desarrollo Humano y Familia del Legislativo cipoleño.
Pereira destacó la labor que despliega la guardia, que en la actual gestión pasó a funcionar como una guardia activa en lugar de pasiva, y resaltó las respuestas que se dan a los variados requerimientos sociales que se plantean día a día. De hecho, la dependencia funciona en el horario de 7 a 22 y luego se efectúan recorridos por los sectores más vulnerables de la ciudad y se permanece atento a las demandas que puedan surgir.
Indicó que, en los últimos tiempos, en la relacionado con las personas en situación de calle, se ha dado un aumento “exponencial” en los casos, puestos que se ha pasado de tener unos 10 casos más o menos permanentes y conocidos a más de 20 en la actualidad. Según otras fuentes, rondarían ya los 25.
Otra diferencia con el pasado es que ha bajado el promedio de edad de quienes caen en esta grave realidad. Y es que antes las edades rondaban los 50 o 60 años, y ahora se ven jóvenes de 25 a 30 años.
Una de las cosas más chocantes tiene que ver con el hecho de que entre quienes viven en la calle y pernoctan en donde pueden se encuentran, incluso, personas que tienen trabajo pero que no pueden pagar un alquiler. Hay un caso de alguien que va a su trabajo en un lugar, se va a comer a otro y duerme en uno distinto, donde puede.
Entre los nuevos que perviven a diario sin un techo se encuentran personas que han perdido su trabajo, otras con problemas de adicciones, otras que han pasado por la cárcel y no consiguen un empleo para reinsertarse en la sociedad, algunas que tienen restricciones para acercarse a sus familias y otras con problemas de salud mental.
Los lugares más elegidos para pasar la noche, sobre todo en estos tiempos gélidos, son los sectores de los cajeros automáticos de los bancos, la sala de la guardia del hospital, un espacio de la Universidad de Flores, la plaza del ferrocarril y la estación de ómnibus.
Abrigo y comida para sobrevivir
La ayuda que brinda la guardia municipal a las personas en situación de calle pasa, sobre todo, por atender las necesidades prioritarias de abrigo y de provisión de una comida y una infusión caliente. Las personas que reciben la atención generalmente no aceptan ser trasladadas a un lugar adecuado y acondicionado para recibirlas. Junto con el Municipio, colaboran en la atención Cáritas, iglesias evangélicas y organizaciones sociales como Dignidad Rebelde, que provee las viandas de comida caliente.