Luis, alumno ejemplar del Cens 15, ahora podrá culminar el secundario tras conseguir la tablet. "No tienen idea de la ayuda que me dieron", dice agradecido.
A sus 48 años, Luis Eduardo Vázques demuestra que nunca es tarde para apostar por la educación y el crecimiento personal. Ni siquiera un severo y avanzado problema en la vista lo detiene. Estudiante aplicado del CENS 15 en el turno vespertino, dentro de la modalidad Salud y Ambiente, se encuentra culminando el nivel secundario con la mirada puesta en un horizonte académico aún más amplio.
Sin embargo, para dar el salto tecnológico que sus estudios requerían, necesitaba una herramienta fundamental: una tablet cuyo costo resultaba inalcanzable para su escaso presupuesto.
Ante esta necesidad, la solidaridad de la comunidad no tardó en activarse. Sus compañeras y amigas Patricia y Ayelén, con la complicidad del reconocido vecino Miguel Parra impulsaron una colecta que movilizó a toda Cipolletti. La respuesta de los vecinos fue inmediata y permitió adquirir el dispositivo que Luis necesitaba para continuar con su formación.
"Nadie envió poco, con poco también se ayuda", expresó emocionado para agradecer el apoyo recibido. Aunque ya disponía de un teléfono celular para buscar información, la incorporación de la tablet resulta clave para estructurar sus entregas académicas y "capitalizar los contenidos" del cursado con mayor comodidad.
Oriundo de San Martín de los Andes, se radicó en nuestra ciudad hace seis años al conocer a su esposa, Jésica, a quien define como la verdadera precursora de su regreso a las aulas.
"Jésica me impulsó a retomar la secundaria con el objetivo de profesionalizarme y abrir nuevas oportunidades laborales, porque no alcanza el dinero. Actualmente trabajo como masajista, pero con mi pareja planeamos estudiar la carrera de Psicología una vez finalizado el secundario", adelantó a LM Cipolletti.
A pesar de las limitaciones físicas ("consultamos a varios especialistas y todos coinciden que operarme es muy riesgoso, puedo perder la poca visión que me queda"), Luis va por más.
Agradecido profundamente con su esposa, sus amigas organizadoras y cada vecino que aportó a la causa, afirma sentirse ya "un cipoleño más", respaldado por una ciudad que reconoció su esfuerzo y su vocación de superación y decidió tenderle una mano.
"Era un recurso que habíamos solicitado para Luis. Conseguimos una donación pero la tablet no tenía las indicaciones específicas que necesitaba. Esto viene a poder remendar eso y que haya sido iniciativa de sus compañeras, que la gente haya sido generosa con él, nos llena de orgullo. Se esfuerza al máximo a pesar de las dificultades visuales que tiene, es un ejemplo y no por nada está en la bandera. Felices de que pueda contar ahora con este recurso".