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El Ejecutivo comunal se negó a otorgar un bono por el Día del Empleado Municipal, lo que dejó un sabor amargo en los gremios. Ahora, se vienen las paritarias.
Con motivo del Día del Empleado Municipal que se conmemora este viernes, los gremios municipales solicitaron al Ejecutivo local un bono, pero no lo consiguieron. La semana entrante se abrirán nuevas negociaciones paritarias y la dirigencia sindical espera lograr entonces un aumento salarial que alivie la difícil situación de la mayoría de los trabajadores.
A los gremialistas no les resultó su intento de obtener un aliciente, un incentivo para el personal del Municipio. No lo pidieron porque sí, sino porque en el pasado las autoridades solían, para la ocasión, agasajar a los empleados con un asado en el predio municipal de la Isla Jordán. También se pagaban bonos, como en 2021, cuando ascendió a 2.500 pesos, o en 2022, cuando tuvo un monto de $4.000. Esta vez, se decidió que no habría bonificación.
"Por suerte que el asueto del Día del Empleado Municipal está previsto en la normativa porque, si no, capaz que tampoco lo daban, por cómo están las cosas", reflexionó un dirigente, que lamentó que no se haya brindado un reconocimiento económico a los trabajadores, que están atravesando tiempos complicados por sus bajos sueldos.
En la actualidad, el plantel de empleados, entre permanentes y contratados, ronda las 2.000 personas. Y alrededor de un 85 por ciento no supera la línea de la pobreza con sus salarios y, dentro de este amplio grupo, un 30-40 por ciento se ubica dentro de los niveles de indigencia, indicó el gremialista.
Por eso, cualquier incentivo salarial ayuda, es un reconocimiento, entiende un líder gremial que prefirió no mencionar su nombre por la cercanía de las paritarias.
Sin embargo, expresó que "hay trabajadores que están pasando hambre. En particular, algunos que tienen hijos. Prefieren comer una vez al día para que guardarles lo suyo para sus hijos. A veces, directamente no comen".
Hay muchos casos de empleados, además, que tienen dos ocupaciones y ni con los ingresos que suman alcanzan a superar la línea de la pobreza. Por eso, en los gremios no son infrecuentes, al contrario, los pedidos de fideos y otros alimentos que realizan trabajadores angustiados por las necesidades que enfrentan.
Vale consignar que los últimos datos aportados por el INDEC precisan que en septiembre la canasta básica total, es decir, la que determina la línea de pobreza, se ubicó en los 964.620 pesos, en tanto que la canasta básica de alimentos, que define la indigencia, alcanzó los $428.720.
Así las cosas, los gremialistas se preparan para la apertura de nuevas negociaciones paritarias y ver allí de no perderle pisada a la inflación. Además, hay unos pocos puntos de desfasaje entre los acuerdos paritarios previos y la inflación acumulada en el año que no se quieren perder y más ante la proximidad del fin de año.
Igualmente, el Ejecutivo municipal se comprometió recientemente a que los importes no remunerativos que todavía se siguen pagando serán pasados a los salarios básicos con fondos propios de la comuna, en una forma que se discutirá en el marco de las paritarias previstas para la semana que viene. El Municipio asumirá el compromiso a pesar de que los fondos que ha recibido últimamente por coparticipación han tendido a la baja.
Se recordará que el último acuerdo paritario data de finales de septiembre y constituyó un incremento salarial del 9 por ciento pagado en una sola vez. Además, en esa oportunidad se blanquearon 25.000 pesos de los montos no remunerativos que se vienen abonando.