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El Municipio lanza operativos reforzados y rastreo en redes sociales para frenar la venta ilegal de pirotecnia. Las multas superan los $3,4 millones.
La recta final hacia las fiestas de fin de año llega con una fuerte señal del Municipio de Cipolletti: no habrá margen para la venta ni el uso de pirotecnia. Desde esta semana comenzaron a intensificarse los controles en toda la ciudad para garantizar el cumplimiento estricto de la Ordenanza de Fondo 462-22, que prohíbe por completo la comercialización, distribución, tenencia, depósito y utilización de artefactos sonoros y lumínicos en el ejido local.
Los operativos se desarrollan con un esquema ampliado respecto de años anteriores y apuntan tanto al comercio formal como a la venta clandestina, un fenómeno que creció en redes sociales y domicilios particulares. En caso de detectarse pirotecnia, se procederá al decomiso inmediato y al labrado del acta contravencional correspondiente.
La advertencia no es simbólica. El Juzgado de Faltas recordó que las sanciones vigentes oscilan entre las 80 y 3.500 Sanciones Administrativas Municipales (SAM), con un valor unitario actual de $995. Esto significa que quienes comercialicen o almacenen pirotecnia pueden enfrentar multas de hasta $3.482.500, además de la eventual clausura del establecimiento dependiendo de la gravedad de la infracción.
El endurecimiento de los controles se apoya también en un criterio sanitario y de seguridad. La normativa señala que las estadísticas de salud confirman año tras año el riesgo real de quemaduras, accidentes y crisis respiratorias asociadas a la manipulación de pirotecnia. A esto se suma el contexto climático de la región, ventoso, caluroso y seco durante Navidad y Año Nuevo, que aumenta la probabilidad de incendios involuntarios.
El secretario de Fiscalización, Diego Zuñiga, explicó que los controles no serán únicamente comerciales: “Los operativos de control se llevan en conjunto con personal de la Policía y Fiscalía. Se agregan además controles a vehículos de carga y transporte en conjunto con Caminera, inspecciones a depósitos y comercios, y se realiza seguimiento de venta de pirotecnia a través de redes sociales”.
La participación policial será clave para actuar en domicilios privados donde se intente realizar ventas clandestinas, uno de los focos más complejos a partir de experiencias anteriores.
El año pasado los operativos tuvieron resultados positivos y contribuyeron a unas fiestas más tranquilas en gran parte de la ciudad. La Dirección de Comercio, junto a personal de las comisarías 24, 32 y 79 y la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA), incautó más de 10 kilos de pirotecnia en distintos barrios, especialmente en Costa Norte, Costa Sur, 2 de Agosto, Nueva Esperanza, Anai Mapu, Villarino, Ferri y 1200 Viviendas.
Sin embargo, hubo un dato que encendió alarmas: el 90% de los productos decomisados provenía de ventas en domicilios particulares y solo el 10% de locales comerciales. Esa tendencia llevó a intensificar los controles y mejorar los canales de denuncia para este año.
Además del riesgo de accidentología, la normativa subraya el impacto del estruendo en personas con trastornos del espectro autista (TEA), bebés, adultos mayores y animales domésticos. Las crisis sensoriales, la desorientación y las huidas de mascotas durante las fiestas son episodios recurrentes que la Municipalidad busca reducir mediante el cumplimiento estricto de la ordenanza.
Los vecinos pueden reportar venta ilegal de pirotecnia por dos vías:
Con más recursos operativos, multas severas y un monitoreo que apunta también al circuito informal, Cipolletti apuesta a unas fiestas seguras, inclusivas y sin estruendos.