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Perdió el trabajo, montó una mini fábrica y reparte en bici las prepizzas "más ricas de la Patagonia"

Histórico laburante se reinventó y sale a vender los productos que elabora en su casa por las calles de Fernández Oro y Cipolletti. El sueño de este luchador.

Cada pueblo tiene sus personajes y en Fernández Oro, Néstor es uno de ellos. Verlo repartir tortas fritas y medialunas por la calle con su colorida bici de tres ruedas y sus ganas de salir adelante representa una simpática y esperanzadora postal de las mañanas en la vecina ciudad. Que se repite por la tarde con las prepizzas caseras.

Pero a la vez se trata de un entusiasta emprendedor de 51 años que se reinventó tras perder el trabajo y ahora vuelca toda su experiencia como panadero y sus cualidades en la panificación en beneficio propio, de manera independiente.

En su pequeña casa céntrica de calle Brentana al 500 ("la histórica de mi mamá") montó una minifábrica. Una amasadora, un horno pizzero y una sobadora alcanzan y sobran para elaborar los manjares que comercializa en Oro y también en Cipolletti.

Panadero Oro

Néstor se ganó la confianza de todo Oro y Cipolletti y "me está yendo muy bien por suerte".

De hecho, este miércoles por la mañana visitaba clientes en nuestra ciudad a los que reponía la mercadería. “Mirá a la hora que abre este, es un fiolo y pensar que yo me levanto a las 6”, bromea a un comerciante en plena charla con LM Cipolleti.

“A Cipolletti vengo a dejar prepizzas, tengo varios clientes también acá por suerte. Eso sí, para no exponer la bici, aparte de que es pesada, me tomo el Koko y camino. Me traigo los productos en un carrito, cuando es mucho me ayuda mi hermano. En una cancha de fútbol 5, en los barrios, por suerte me dan una mano”, celebra este panadero con 21 años en el rubro que como dice él mismo “salgo a ganarme el mango cada día porque no está fácil para nadie”.

Mientras pedalea por Oro, los vecinos lo saludan o le tocan bocina a su paso. Juega de local. Más inadvertido pasa en Cipo. “Casi todos me conocen en el pueblo, llama la atención la bici. Gracias a Dios tengo buenos clientes siendo que no hace tanto me largué solo, llevaré unos 4 años”, resalta y un estudiante al que cruza camino a la escuela le pregunta los precios.

Panadero Oro (1)

Uno de los tantos clientes que tiene este histórico laburante que se reinventó con un emprendimiento propio.

“Las medialunas y tortas fritas, las tengo a 10 mil la docena, la bolsa de prepizzas de 2 unidades a 2 mil pesos”, le ofrece y el joven se lleva media de tortitas para compartir con sus compañeros.

Anda solo por la vida, tanto a nivel laboral como personal: “Me separé, tengo una hermosa hija de 23 años que vive con su mamá”, señala. Aunque, en verdad, se siente acompañado por el cariño popular.

“Es que saben que le pongo buena onda y hago productos de calidad, tengo el curso de manipulación hecho y todo”, destaca mientras intercambia unas palabras con el vendedor de artículos de limpieza de la esquina: “¡Qué hacés canalla! Ustedes sí que están bien con Di María”, le grita al vecino hincha de Central, que tras el triunfo en el clásico rosarino lucía con orgullo la tradicional casaca. Golazo también es la iniciativa de Néstor, un fana de Boca.

El sueño de poner la panadería propia

Seguidamente, este laburante que se las rebusca a puro esfuerzo expone su gran sueño. “Mi idea es abrir una panadería en casa, con una buena pastelería, tortas de todo tipo y en algún momento sé que lo voy a lograr. No te digo que voy a competirle a las más renombradas del pago, pero sí que voy a despegar algún día”, promete con empuje e ilusión.

Pizzero de Oro

Prepizzas para todos. Néstor hace una gran producción diaria en su horno profesional.

“Vos fíjate que a fin de mes se pone un poco pesado porque no hay un mango en la calle pero gracias al boca a boca voy tirando. Me llaman y me compran”, culmina contento con su presente. Pan para hoy, una gran meta para mañana…

Los panaderos de Oro que crecen a puro amor

A propósito de panaderías en Oro, uno de los clásicos es Canela y su dueña, Débora tiene una historia especial. Fue distinguida como "mujer inspiradora 2023" y representó a Río Negro en la instancia nacional de "Mujer Empresaria 2023".

Canela

Conoció a su marido en la panadería y no paran de trabajar y crecer. "Empecé con 35 pesos y mirá donde llegamos, aunque es un rubro esclavo pero bueno es lo que nos apasiona", contó la también docente en su momento a LMC.