Video. La historia de Zeus y Sasha, que ni en el peor momento se separaron. Piden colaboración para encontrar quién los adopte.
Ambos perros compartían una vida feliz junto a su tutor hasta que el destino los golpeó de la peor manera: el fallecimiento de su dueño. Pero la lealtad animal a veces supera cualquier lógica humana. En el barrio El 30 de Cipolletti, la historia de Zeus y Sasha se ha transformado en el reflejo más puro de la supervivencia.
Tras la dolorosa pérdida, las circunstancias los obligaron a abandonar la propiedad debido a la necesidad de desocupar el inmueble. De un día para el otro, la comodidad de un hogar se transformó en la intemperie absoluta. Fue en las inmediaciones de la zona del canal donde comenzó su verdadera prueba de fuego contra las extremas temperaturas del invierno patagónico.
Lejos de dispersarse o buscar caminos separados, el pitbull Zeus y la longeva Sasha, una perra de 15 años, tomaron una decisión instintiva: permanecer pegados el uno al otro. Fue justamente ese fuerte lazo afectivo y el calor corporal compartido lo que les permitió resistir las crueles heladas de las últimas semanas en la vía pública.
La situación dio un vuelco fundamental gracias a la intervención de la Fundación Patagónica para el Bienestar Animal (Funpabia) y al personal de Zoonosis, quienes lograron rescatarlos del desamparo absoluto. Quienes han tenido la oportunidad de interactuar con ellos tras su rescate destacan que, a pesar del trauma del abandono y las inclemencias del tiempo, ambos demuestran una nobleza admirable, siendo sumamente sociables y cariñosos.
Actualmente, la pareja de sobrevivientes se encuentra alojada de manera provisoria en las dependencias municipales de Zoonosis. Sin embargo, el tiempo corre en su contra. Este espacio es estrictamente temporal, ya que el lugar no cuenta con la infraestructura adecuada para albergar animales de forma permanente.
El gran desafío de la comunidad cipoleña y de los rescatistas es encontrar una familia responsable o un hogar de tránsito que los adopte juntos. El objetivo es claro: evitar a toda costa romper el maravilloso vínculo que les salvó la vida en las calles.
Quienes estén dispuestos a darles una segunda oportunidad y abrirles las puertas de su hogar pueden coordinar su ayuda a través de las organizaciones intervinientes de manera urgente.