Con la llegada del frío y un caso fatal, crece la preocupación por el monóxido de carbono. ¿Qué recomendaciones seguir y cómo contactar un gasista matriculado.
Con la llegada de las primeras bajas temperaturas en el Alto Valle, el uso de sistemas de calefacción comenzó a intensificarse en los hogares de Cipolletti y la región. Estufas, calefactores y otros artefactos a gas vuelven a encenderse tras meses de inactividad, pero junto con el alivio del calor también reaparece un peligro silencioso que cada invierno deja víctimas: el monóxido de carbono.
En las últimas horas, un hecho volvió a encender las alarmas. Un vecino de Cipolletti fue hallado sin vida en su vivienda y, los investigadores estimaron inicialmente que hubo una posible intoxicación con monóxido de carbono como causa del fallecimiento.
Si bien la pericia confirmó que la causa de muerte fue un infarto, el episodio reavivó la preocupación para que en cada vivienda se tomen medidas preventivas para evitar tragedias por monóxido de carbono que se repiten cada invierno en Cipolletti y el resto del país.
Desde el Cuerpo de Bomberos Voluntarios advirtieron sobre la necesidad urgente de profundizar las campañas de prevención, especialmente en el inicio del invierno, cuando se incrementan los riesgos por el uso inadecuado o el mal estado de los artefactos.
“Comienza la época invernal, llegan los primeros fríos y tendemos a encender los artefactos para calefaccionarnos. Es fundamental trabajar con un gasista matriculado que realice la limpieza de los equipos, sobre todo calefactores”, explicó a LM Cipolletti el sargento primero Gonzalo Cardozo, jefe del cuerpo.
El especialista remarcó que uno de los principales puntos a controlar es el correcto funcionamiento de los equipos. “Hay que comprobar que el encendido sea adecuado, que la llama sea homogénea y de color azul. Eso es clave para detectar que la combustión se está realizando de manera correcta”, sostuvo.
Pero el riesgo no solo radica en el estado de los artefactos. La ventilación de los ambientes es otro factor determinante. Cardozo explicó que un profesional también debe verificar si las rejillas están ubicadas correctamente y cumplen con la normativa vigente.
“El monóxido de carbono es un gas sumamente peligroso porque es incoloro, no tiene olor ni sabor. No se percibe. Ingresa al organismo por vía respiratoria, se mezcla con la sangre y desplaza el oxígeno. Eso provoca síntomas como mareos, vómitos, cansancio y somnolencia. Si no se actúa a tiempo, puede generar desmayos y la muerte”, detalló.
Ante estos síntomas, la recomendación es inmediata: ventilar el ambiente, apagar los artefactos y salir a un espacio con aire limpio. Luego, se debe solicitar la intervención de un profesional antes de volver a utilizar cualquier sistema de calefacción.
En los últimos años, los especialistas comenzaron a recomendar con mayor énfasis la utilización de detectores de monóxido de carbono como complemento de las medidas preventivas tradicionales.
Se trata de dispositivos que, al detectar concentraciones peligrosas del gas en el ambiente, emiten una alarma sonora que permite actuar rápidamente. “Son equipos accesibles, hoy rondan los $50 mil y pueden conseguirse en comercios especializados o plataformas de venta online, siempre verificando que estén certificados”, indicó Cardozo.
Estos detectores se instalan generalmente a una altura superior a 1,5 metros y cerca de los artefactos de calefacción. Su función es alertar ante la presencia de monóxido incluso en bajas concentraciones, lo que permite evacuar el lugar antes de que la situación se vuelva crítica.
En este sentido, los vecinos pueden consultar el listado de gasistas matriculados a través de la página oficial de Camuzzi, donde se encuentran los profesionales habilitados para realizar instalaciones, mantenimiento y controles de seguridad en los hogares.
Gasistas matriculados en Cipolletti: ACÁ
La reiteración de casos fatales vuelve a poner en agenda la necesidad de reforzar las campañas de concientización. Desde los organismos de emergencia remarcan que la mayoría de los accidentes por monóxido de carbono son evitables.
Por ello, es fundamental verificar que los artefactos funcionen correctamente y que los ambientes estén bien ventilados para prevenir intoxicaciones.