La venta anticipada marcha a todo ritmo en los principales comercios de la ciudad. Precios y "las yapas" de cada local.
El Día del Trabajador y el Locro van de la mano. La popular comida típica se luce cada 1 de mayo y este viernes no será la excepción. De hecho, pese a la época del mes -muchos no han cobrado aún- en los comercios aseguran que la venta anticipada del menú estrella de las fechas patrias marcha “a todo ritmo”.
“En Rosolina venimos con 380 porciones pedidas y esperamos vender las 500 que hicimos este año. La verdad una alegría enorme por todo el laburo en equipo. Fue clave el esfuerzo para sostener los precios a pesar de que el costo subió mucho”, admite Veroniza Pezo, la propietaria del negocio de Irigoyen y Sáenz Peña.
Su local suele ser uno de los más concurridos en los días festivos. Teniendo en cuenta los antecedentes y la gran expectativa previa, decidieron
“empezar a entregar las porciones a las 11 de la mañana, así no se arma un caos en la fila y ordenamos un poco”.
La propuesta no se limita al menú tradicional pues también “esperamos al público con empanadas y pan con chicharrones, pastelitos y torta fritas”, avisa la comerciante.
También Carmen, su colega de La Chacha, anticipa “ya tengo muchos pedidos, confiamos en que las ventas van a andar muy bien este año”.
“Hacemos el mejor locro todos los años para el 1 y el 25 de Mayo. Tiene de todo, menos tripa gorda que no me gusta, pero sí falda, carne de cerdo, chorizo colorado, mondongo…”, revela la mujer la receta de su manjar.
“Son días lindos, alegres, con gran espíritu patriota. Quiero a través de LMC agradecerle a toda la gente que nos elige”, reflexiona.
Por su parte, en la vecina ciudad de Fernández Oro, un clásico del locro es La Cocina de Oro. Y desde sus redes sociales avisan “no te duermas, el tiempo vuela y el Locro se agota”.
En ese sentido, Rómulo, su propietario también se mostró esperanzado en una “jornada exitosa” en todo sentido y en especial contó a este medio que la ides es “que la gente disfrute de nuestro sabor único, un locro casero y abundante cocinado a fuego lento en olla gigante. Lo cocinamos en vivo para que la gente vea todo el proceso”.
En Rosolina el precio es el siguiente:
En La Chacha
En La Cocina de Oro
“Se agradece por favor el pago en efectivo y como siempre si traes un recipiente o una cacerolita la porción va recargada… Desde ya muchísimas gracias y feliz Día del Trabajador” (Rómulo)
El Comedor, el espacio dedicado a la gastronomía de LM Cipolletti, supo detallar la historia del locro y compartió una receta sencilla para prepararlo paso a paso.
En Argentina, hay ciertos aromas que anuncian el encuentro antes de verlo: el del asado dominguero, el del guiso en los inviernos y, cada 1° de mayo, el del locro humeante que sale de las ollas en patios, plazas y clubes de barrio. Más que una comida, la receta de locro es un rito: un símbolo de unión popular que combina historia, trabajo, identidad y sabor.
El locro tiene raíces profundas en los pueblos originarios de la región andina: los quechuas, los aymaras y otras comunidades de los actuales territorios de Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Su nombre viene del quechua "ruqru" o "luqru", que alude a una especie de guiso espeso de maíz, zapallo y papa, cocido lentamente.
Con la llegada de los conquistadores españoles y la introducción de nuevos ingredientes (como la carne vacuna y de cerdo), el locro fue evolucionando hasta convertirse en el plato mestizo que conocemos hoy. En el actual territorio argentino, sobre todo en el Noroeste, se afianzó como una comida de pueblo, de reunión y de festejo, capaz de alimentar a muchos a partir de ingredientes simples y nutritivos.
Así, el locro se transformó en una metáfora culinaria del país: mezcla de culturas, adaptación, resistencia. Y aunque cada provincia tiene su variante (más espeso en Salta, con porotos en Tucumán, más caldoso en Cuyo), la esencia es la misma: una cocción larga que abraza los sabores y los vuelve uno solo”, fue su introducción.
Cómo preparar un locro tradicional en casa
Aunque cada cocinero tiene su receta guardada como un tesoro, hay una base que se repite. Acá, una versión clásica para 10 porciones abundantes:
Ingredientes:
500 g de maíz blanco partido (remojado desde la noche anterior)
300 g de porotos (remojados)
500 g de carne de falda o aguja
300 g de panceta salada
2 chorizos colorados
200 g de patitas o cueritos de cerdo (opcional)
1 zapallo anco grande
2 papas medianas
1 cebolla
1 pimiento rojo
2 dientes de ajo
Pimentón, comino, ají molido, sal y pimienta
Caldo o agua, cantidad necesaria
Para la salsita picante ("grasita colorada"):
200 g de grasa de pella (o aceite)
1 cucharada generosa de pimentón
1 cucharadita de ají molido
1 cebolla de verdeo picada
Preparación:
En una olla grande, herví el maíz y los porotos en abundante agua o caldo.
Cortá la carne y la panceta en cubos, y sumalos a la olla cuando el maíz esté a medio cocinar (unas dos horas).
Agregá el zapallo pelado y cortado en cubos grandes. El zapallo se va a deshacer y darle al locro su clásica cremosidad.
Incorporá las papas cortadas, el chorizo colorado en rodajas y, si usás, las patitas o cueritos.
En una sartén aparte, salteá la cebolla, el ajo y el pimiento picados, y condimentá con pimentón, comino, sal y pimienta. Sumalo a la olla.
Cociná todo a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando para que no se pegue, durante otras dos horas, o hasta que esté bien espeso.