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Las casas de barro que cambian el paisaje de Cipolletti: el uruguayo que las construye cuenta secretos y precios

"Cada vez tengo más trabajo", revela sobre una modalidad que copa el barrio Cuatro Esquinas y otros sectores de la ciudad. Cómo son y las diferentes opciones.

El cuento de los tres chanchitos, donde la casita de paja era vulnerable y la de material la más resistente ya no se condice tanto con la realidad según Wilson Cabrera, el uruguayo que llegó hace 12 años a la región y asegura que “cada vez tengo más trabajo con las casas de barro.

Lo que no es ficción es que crece la demanda cipoleña por esa modalidad de viviendas, “totalmente firmes y seguras, aprobadas por las normas ISO”, a las que el constructor charrúa relaciona con “un estilo, una forma de vida”.

Por estos días, sin ir más lejos, el vecino oriental está fabricando una de su especialidad en el barrio Cuatro Esquinas, que se caracteriza por esas particulares y pintorescas edificaciones a las que reivindica y defiende por sobre las convencionales.

“Son una solución ecológica y económica, se construyen con materiales propios del entorno. A mí me gusta ir mezclando viejos con nuevos conocimientos”, destaca en un alto de su ardua tarea el hombre que se jacta de ser “idóneo, trabajo en la construcción desde siempre, me das un terreno pelado lleno de yuyos y te hago una casa entera”.

casa de barro

“Nada que ver con las de cemento, a mí dame estas siempre. Y la gente también está buscando un cambio, con eso de lo natural, la medicina tradicional. Recibo muchísimas consultas de la zona por teléfono y paso varios presupuestos por mes”, cuenta sobre la creciente demanda.

Realiza bioconstrucción y permacultura. La primera es una disciplina dentro de la arquitectura que utiliza recursos del lugar donde se construye, como materiales naturales propios de ese entorno.

Y la permacultura, un sistema de diseño consciente para crear asentamientos humanos sostenibles y regenerativos, imitando ecosistemas naturales para cuidar la tierra, a las personas y compartir recursos. “Se toma en cuenta el espacio físico, la luna, el sol, las estrellas…”, especifica las condiciones que se consideran antes de poner manos a la obra.

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“Hago terminaciones, restauros, ambientes, biochacras. En este mismo momento, Paola me contactó para hacer cerramiento de paredes, estructuras en la parte de la quincha (sistema constructivo caracterizado por el uso de técnicas mixtas, que consiste fundamentalmente en un entramado de caña o bambú, madera u otras fibras vegetales recubierto con barro para la materialización de cerramientos)”, indica y como buen uruguayo convida un mate.

“Realizo revoques gruesos y finos. Encadenado de cubiertas, de hormigón, se puede trabajar con materiales que la gente no tiene idea y las casas son tan sólidas y fuertes como las comunes”, destaca quien dicta talleres y brinda charlas sobre el tema.

“¿Cuál es el beneficio? Todo, porque por ejemplo en verano te olvidás del aire acondicionado, así te estás ahorrando electricidad, la podés acondicionar en invierno con una estufa rusa de bajo consumo y enseguida se climatizó la casa. Es la pureza, la paz, trabajé muchos años en edificios en Montevideo pero esto es otra cosa” “¿Cuál es el beneficio? Todo, porque por ejemplo en verano te olvidás del aire acondicionado, así te estás ahorrando electricidad, la podés acondicionar en invierno con una estufa rusa de bajo consumo y enseguida se climatizó la casa. Es la pureza, la paz, trabajé muchos años en edificios en Montevideo pero esto es otra cosa”

Si bien reconoce que hay fuerte presencia del público hippie entre sus clientes, desmitifica que son más frágiles, pequeñas y mucho más baratas que las casas que todos conocemos.

Casas de barro, cuánto salen y qué tiempo demandan

Respecto a los precios, aclara: “Hay que analizar dos cosas. La mano de obre en la bioconstrucción es diferente y los materiales también, depende del lugar y secado de paredes, del clima; pero con 3 millones ya arrancás, eso seguro”.

Luego sí ofrece datos precisos. “Una casa de barro debería salir lo mismo o un poco más barata que las otras, pero ronda los 80 ó 90 mil dólares. Y ojo con el tiempo: hay casas que me han llevado 15 meses y más también”.

Y sobre las dimensiones, revela: “No crean que todas son pequeñas. La que hice en Cinco Saltos tiene 307 metros cuadrados, en Allen hice una de 180 metros cuadrados, ahora estoy sí con una de 50 en Cuatro Esquinas, es un octógono”.

casa de barro (1)

Wilson trabaja solo habitualmente y cuando necesita una mano se apoya en “gente cercana y de mi confianza”. Lo convocan desde Regina hasta Cordero, de China Muerta hasta Allen pasando por Roca, Balsa Las Perlas, Fernández Oro

Su campo laboral abarca también las “biochacras y establecimientos como Janus, el alojamiento con especialización en turismo rural en Río Negro donde “tienen todo natural, ningún tipo de elementos químicos ni agrotóxico”.

“Me encanta trabajar en una casa viva, orgánica, de barro, autosustentable”, concluye Wilson, uno de los responsables de que una partecita del paisaje cipoleño luzca diferente.