En Bariloche se investiga la muerte de una beba de tres meses en un jardín maternal que recuerda la tragedia en el jardín de infantes Jacarandá, en 2008.
La muerte de una beba de tres meses en un jardín maternal privado en pleno centro de Bariloche trajo a la memoria el doloroso antecedente de Cipolletti en el que un bebé murió en una situación casi idéntica. El caso cipoleño ocurrió en 2008 y solo tuvo consecuencias económicas para los responsables.
El miércoles, la Fiscalía de Bariloche informó que se investiga la muerte de una beba de apenas tres meses de vida que ingresó en paro cardio respiratorio al hospital tras descompensarse en un jardín maternal ubicado en pleno centro de la ciudad andina.
Los investigadores analizarán el comportamiento de los empleados del jardín para determinar si la muerte de la beba pudo evitarse. Desde el Ministerio Público afirmaron que se investiga si se trató de una muerte accidental o dudosa, y se informó que se dispusieron distintas medidas en busca de pruebas.
El caso guarda similitudes con la muerte del bebé Francisco Figueroa, en Cipolletti. Ocurrió el 31 de marzo de 2008 en el jardín maternal Jacarandá. Sus padres dejaron al bebé, también de 3 meses, en la sala maternal del jardín y cuando su papá fue a retirarlo, a las 12:55, lo encontró sin vida.
Por la muerte del bebé hubo dos procesos judiciales, uno en el ámbito Penal y otro en el fuero Civil. La causa penal fue contra dos empleadas del jardín, las hermanas Selva y Susana Jordi, a quienes se acusó de homicidio culposo por la supuesta irresponsabilidad en el cuidado del niño.
Según la reconstrucción de la muerte del bebé, había tomado la mamadera y lo dejaron en una habitación durmiendo. Las acusadas fueron absueltas ya que el tribunal consideró que las pruebas recolectadas en el juicio no fueron suficientes para condenarlas por el desenlace fatal.
Por otro lado, los padres del bebé demandaron civilmente a las maestras, la dueña del jardín, la aseguradora de la institución y al Municipio de Cipolletti. Reclamaron una compensación por "daño moral" y “pérdida de chance”. La Justicia condenó a todos los implicados, menos a las hermanas Jordi.
La dueña del jardín, María del Rosario Guardia, fue condenada por ser directora del jardín y, la Municipalidad, por no hacer cumplir la ordenanza que regulaba la actividad y por falta de controles e inspecciones en el jardín antes del inicio del ciclo lectivo.
"Había comenzado a funcionar ese año sin que mediara la inspección correspondiente ni que se cumpliera con la presentación de la documentación respectiva referida a las nóminas, títulos habilitantes y capacitaciones de quienes allí se desempeñarían”, se consignó en la sentencia contra el Municipio.
A Guardia, en tanto, se la sentenció porque el jardín no cumplía con la cantidad de empleados necesarios para el cuidado de la cantidad de alumnos y porque las empleadas no tenían la capacitación necesaria. El jardín Jacarandá solo tenía dos maestras jardineras con título y ninguna estaba presente cuando murió el bebé.
Tanto el Municipio como la dueña del jardín de infantes apelaron el fallo, pero su responsabilidad civil por la muerte del bebé fue confirmada y tuvieron que pagar una indemnización tanto a la mamá como al papá del niño.