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La huerta comunitaria de Cipolletti que sobrevivió 25 años, ahora lucha por no desaparecer

Tras 25 años de trabajo comunitario, la huerta en La Falda de Cipolletti podría desaparecer por la venta de la chacra. Angustia e incertidumbre entre 49 familias.

La huerta comunitaria en La Falda de Cipolletti, enfrenta una situación crítica que podría significar el fin de un proyecto con más de dos décadas de trayectoria social, productiva y ambiental. Hay 49 personas titulares de parcelas, junto con sus familias, atraviesan momentos de profunda incertidumbre luego de que se conociera que la chacra en la que trabajan desde hace 25 años fue vendida a un privado y que el contrato con el Municipio no será renovado.

María Alegría, huertera del espacio desde hace 21 años, relató con tristeza a LM Cipolletti los detalles de la situación. “Siempre supimos que el terreno era privado, pero durante todos estos años hubo voluntad por parte del dueño y del Municipio de renovar los convenios y sostener la huerta como un espacio verde productivo. Ahora, nos enteramos tarde, sin aviso, que el terreno fue vendido a otro privado. Nunca fuimos parte de la conversación”, explicó.

La huerta comunitaria en La Falda no es una simple huerta urbana. A lo largo del tiempo se consolidó como un espacio de contención social, sustento alimenticio, educación ambiental, salud comunitaria y cultura del trabajo. “Nosotros no somos huerteritos. Acá hay gente formada en nutrición, agroecología, educación, y muchos vecinos que encontraron en este espacio un lugar de sanación, de propósito, de comunidad”, agregó Alegría.

El proyecto, nacido en plena crisis social y económica en 1990, fue durante mucho tiempo un modelo replicado en distintas localidades de la región. En él, personas desempleadas o en situación de vulnerabilidad encontraban una salida digna a través del trabajo de la tierra. “Con un plan social, trabajábamos la tierra y nos llevábamos lo que producíamos. Así empezó todo. Pero hoy ya no estamos por necesidad urgente, sino por convicción y compromiso con el ambiente y la comunidad”, señaló.

Huerta comunitaria Cipolletti (1)

La huerta, del modelo regional a la amenaza de desaparición

La huerta llegó a convertirse en ejemplo regional. “Fuimos invitados a Vista Alegre, Centenario, Barda del Medio, Campo Grande, incluso a centros de formación de Neuquén. Muchas de estas localidades armaron sus ordenanzas de huertas comunitarias en base a nuestro modelo”, contó Alegría.

En Cipolletti, sin embargo, el espacio corre riesgo de ser reemplazado por emprendimientos inmobiliarios, en un contexto en el que el crecimiento urbano amenaza cada vez más a los espacios verdes.

“Lo que pedimos es que ese espacio se conserve como un espacio verde productivo. Si fuera una plaza, el Municipio tendría que mantenerla con personal. Nosotros lo hicimos gratis durante 25 años. Plantamos, regamos, compostamos, construimos un baño seco con ayuda del INTA, acondicionamos un pequeño galpón para estar en invierno, sembramos frutales, aromáticas, injertos de uva de exportación. Todo con nuestras manos. Y sin químicos, una huerta agroecológica real”, describió la huertera.

Huerta comunitaria Cipolletti

Desarraigo, pérdidas y un plan B incierto

Desde el Municipio se deslizó la posibilidad de un traslado, aunque aún no hay precisiones. “Nos hablan de Isla Jordán, pero nada concreto. Hay adultos mayores, personas que se trasladan en bicicleta, quienes no tienen movilidad. Además, ¿cómo trasladamos una planta madre de lavanda de 25 años o un cerezo en plena producción? Sería empezar todo de cero. Es una pérdida irreparable”, explicó Alegría.

La historia del predio refleja también los cambios políticos y las distintas gestiones municipales que acompañaron o desatendieron el proyecto. La última inversión importante se realizó durante la gestión de Aníbal Tortoriello, cuando se construyó el baño y se terminó la casa comunitaria. Sin embargo, en el último año, las huertas quedaron fuera de los convenios, lo que encendió las alarmas. “Íbamos a festejar los 25 años del proyecto en marzo, por eso creímos que los convenios se renovarían como siempre. Pero no, todo fue distinto esta vez”, lamentó Alegría.

Desde el grupo de huerteros también buscan que el espacio sea considerado patrimonio sociocultural, histórico y ambiental de Cipolletti. Aseguran que cumple funciones educativas de todos los niveles, desde jardines hasta universidades. Incluso cuentan con reglamento interno, división de tareas, rotación para el riego y actividades comunitarias.

“Jamás se usurpó. Este espacio se cuidó como un pulmón verde. Nunca fuimos un problema, siempre fuimos la solución”, enfatizó.

Huerta comunitaria Cipolletti (3)

La huerta como refugio y motor de vida

Para muchas personas, La Falda fue más que un terreno con cultivos. Representó un refugio emocional, una salida a la depresión, una forma de sanar después de la pandemia. “El lugar dio sentido y vida a muchas personas. Algunos vienen con sus nietos, otros con sus hijos. No es sólo una parcela de 10 por 10. Es comunidad. Es cultura del trabajo. Es salud y alimento”, detalló Alegría.

Además, los productos de la huerta son buscados por vecinos que eligen lo orgánico y agroecológico. “La gente viene a buscar nuestras verduras, nuestras plantas. Y no sólo eso: enseñamos a cultivar, compartimos saberes, asesoramos. Esto no es sólo producción, es formación”.

Huerta comunitaria Cipolletti (2)

La falta de respuestas claras por parte del Municipio profundiza la incertidumbre. Los huerteros esperan un llamado esta semana para conocer si hay alternativas reales o si la historia de la Huerta llegará a su fin. “Nos duele, porque cuidamos esto con amor y esfuerzo. No queremos que el ímpetu inmobiliario arrase con lo que fue, y puede seguir siendo, un ejemplo para toda la región. Queremos seguir siendo útiles”.

Mientras tanto, quienes mantienen viva la huerta siguen haciendo lo que saben: cortar el pasto, limpiar los canales, regar. “Porque eso es lo que aprendimos y es lo que queremos seguir haciendo. Este espacio es parte de la historia viva de Cipolletti, y no puede desaparecer sin más”.