La excesiva exposición a las pantallas también se considera "consumo problemático". La influencia en los menores será abordado en un encuentro a realizarse esta semana en el CCC.
El próximo viernes 13 de este mes se realizará en el Complejo Cultural Cipolletti (CCC) el congreso rionegrino “Cuidar en la era digital: Niñez, Adolescencias y nuevas subjetividades”.
El encuentro, organizado por el Ministerio de Salud y de Educación y Derechos Humanos provincial con la coordinación del Programa de Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos (APASA), apunta a revisar las “profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas de las últimas décadas han configurado nuevos escenarios que impactan de manera directa en la salud mental y en los modos de vinculación de niñas, niños y adolescentes”.
La jornada está orientada a equipos y actores institucionales que trabajan con niñas, niños y adolescentes en el territorio rionegrino. Se destacó que se aportarán “herramientas conceptuales y metodológicas para la identificación temprana de riesgos y acompañamiento en consumos problemáticos digitales”.
Además, se busca “promover la articulación interinstitucional entre ámbitos de salud, educación, justicia, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil, con el fin de fortalecer estrategias de intervención y cuidado integral vinculadas a los consumos problemáticos en entornos digitales”.
La propuesta fue destacada por la legisladora Natalia Reynoso -bloque Juntos Somos Río Negro- quien presentó un proyecto para que el parlamento declare al congreso “De interés sanitario, educativo, comunitario y social”.
La iniciativa, destaca que esta nueva realidad fomentada por los avances tecnológicos en materia de comunicación a los que acceden los menores, como dispositivos móviles, redes sociales, plataformas de contenidos, videojuegos y sistemas de apuestas online ha “generado modalidades de consumo cada vez más tempranas, sostenidas y naturalizadas”.
“Estos fenómenos inciden particularmente en las adolescencias, etapa vital atravesada por procesos de construcción identitaria, búsqueda de reconocimiento y conformación de la autonomía”, sostuvo la legisladora.
Aquí ejerce influencia la “hiperconectividad”, con su “lógica de la inmediatez y los mecanismos de refuerzo permanente propios de las plataformas digitales” que configuran “dinámicas que pueden favorecer situaciones de dependencia, fragilización subjetiva y padecimientos tales como ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, aislamiento y dificultades en la regulación emocional”.
Reynoso subraya en su propuesta que los consumos problemáticos en entornos digitales “no pueden ser comprendidos como meros excesos individuales, sino como expresiones complejas de un malestar que se inscribe en tramas sociales, culturales y vinculares más amplias”.
Opinó en este sentido que “se impone la necesidad de abordajes interdisciplinarios y comunitarios, alejados de perspectivas punitivas o estigmatizantes, que permitan construir estrategias de cuidado acordes a los desafíos contemporáneos”.
En este aspecto, explicó que en la provincia existe un marco normativo vigente en materia de salud mental y niñez, en particular la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 y la Ley Nacional 26.061, que versa sobre la Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
Agregó que ese sustento legal “establece la obligación del Estado de promover políticas públicas basadas en un enfoque de derechos humanos, atención integral y corresponsabilidad social”.
“Bajo esta perspectiva, los consumos problemáticos forman parte de las políticas de salud mental y deben ser abordados garantizando accesibilidad, interdisciplina, continuidad de cuidados y participación activa de las personas involucradas”, consignó la legisladora.
En Río Negro, la problemática se trata desde el Programa de Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos (APASA), que desarrolla una política pública a través de dispositivos como los Centros Rionegrinos de Abordaje Integral de Adicciones (CRAIA), espacios de escucha, equipos hospitalarios y estrategias comunitarias articuladas con municipios y organizaciones sociales.
“La experiencia acumulada por estos equipos evidencia un incremento de consultas vinculadas a problemáticas digitales y la necesidad de profundizar instancias de formación, actualización conceptual e intercambio de saberes”, expresó Reynoso.