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El Municipio de Cipolletti clausuró dos fiestas clandestinas con cientos de jóvenes, algunos menores

Ambas se hicieron en la zona rural. La difusión en las redes fue clave para descubrirlas. Identificaron a los organizadores y les cobrarán multas.

El Municipio de Cipolletti clausuró dos fiestas clandestinas que se estaban desarrollando en la zona rural con la presencia de cientos de jóvenes, y en las que se cobraban las entradas y vendían bebidas alcohólicas sin ningún tipo de autorización.

El operativo, que contó con el acompañamiento de efectivos policiales, incluyó un examen de alcoholemia, y como resultado dos rodados fueron secuestrado al arrojar sus conductores resultados positivos.

El primero de los procedimientos se llevó a cabo en un predio situado en la calle B19 en inmediaciones del Aeroclub, en la zona de El 30, al norte de la ciudad. Allí hay un terreno con un salón a medio construir, el que había sido improvisado como boliche con un equipo de sonido e iluminación típica de este tipo de establecimientos.

Fiesta clandestina publicidad

Las autoridades llegaron al lugar porque los organizadores, quienes fueron identificados y deberán enfrentar una causa contravencional que puede resultar altamente onerosa, hicieron una amplia difusión en las redes sociales. Pero además habían recibido quejas de vecinos del sector, quienes advirtieron el intenso e inusual movimiento de vehículos, lo que les resultó sospechoso.

Con esa información el domingo en horas de la madrugada el personal municipal junto a una comisión de uniformados se presentó en el sitio en momentos en que había cerca de 150 personas, de entre 15 y 30 años de edad, que bailaban con música de un DJ y un sofisticado sistema de iluminación y coloridos efectos visuales.

El municipio de Cipolletti clausuró dos fiestas clandestinas durante el fin de semana.
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Diego Zuñiga, el secretario de Fiscalización comunal, destacó que el acontecimiento no contaba con la habilitación que se requiere para estos casos, pero además el edificio aún en obra y carecía de las medidas de seguridad exigidas, como matafuegos y salidas de emergencia señalizadas.

Los inspectores hicieron apagar el sonido e identificaron al responsable del encuentro, quien no pudo presentar la documentación que lo avalara, por lo que desalojaron a los asistentes y clausuraron el inmueble.

En tanto, personal del área de Tránsito realizó la prueba de alcoholemia a los conductores de los vehículos que se encontraban allí. Dos de ellos dieron resultado positivo, por lo que los rodados fueron secuestrados y deberán enfrentar la multa prevista en la infracción.

No muy lejos, otra fiesta clandestina

En tanto, las autoridades recibieron información que no muy lejos se estaba realizando otra reunión festiva ilegal. Era en una finca situada por la misma calle B19 a poca distancia de la Ruta Nacional 151. El baile, también con equipamiento de DJ, se efectuaba en el interior de un quincho, colmado por cerca de 100 jóvenes. Zúñiga destacó que allí también cobraban entradas y vendían bebidas alcohólicas sin haber tramitado el permiso municipal. Del mismo modo fueron identificados sus organizadores.

“No vamos a mirar para otro lado cuando se pongan en riesgo la seguridad de nuestros jóvenes. La prevención en clave”, resaltó el funcionario, quien también ponderó que el procedimiento busca impedir la competencia desleal, ya que hay acontecimientos de este tipo que cumplen con los pasos establecidos por la normativa, que incluye el pago de un canon.

Durante la pandemia de Covid hubo muchos operativos similares dado que las restricciones sanitarias prohibían las actividades presenciales grupales para frenar la ola de contagios. Ahora no hay riesgos sanitarios, pero se deben cumplir las normas municipales establecidas. Las multas por las infracciones van atadas al precio de la nafta súper y pueden alcanzar cifras millonarias.

Severas y costosas multa prevé la falta

La realización de fiestas sin aval del Estado Municipal está tipificado en el capítulo IV “De los espectáculos públicos” del Código de Faltas y prevé multas económicas que pueden alcanzar cifras millonarias, dado que cada unidad de infracción tiene el valor de un litro de nafta súper de la estación YPF del ACA local.

El Artículo 120 señala que “la instalación, montaje o funcionamiento de espectáculos, audición, baile o diversión pública” sin autorización municipal, o en perjuicio de la “seguridad, tranquilidad y bienestar del público asistente o del personal que trabaja en ellos o de terceros”, recibirá una multa de 300 a 5.000 SAM.

También se sanciona la “venta, reserva, ocultación o reventa de localidades en contravención a la reglamentación vigente” con multa de 20 a 1.200 SAM.

Además se contempla el estado de los inmuebles y la ausencia o mal estado de sanitarios, de 80 a 5.000 USAM. En tanto que por vender bebidas alcohólicas sin permiso de 1.000 a 5.000 USAM. En todos los casos también se contempla la inhabilitación y clausura.