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Ya está en Ferri el joven de Ferri que tuvo que ser operado para sacarle los bichos que le habían entrado por un oído. Ahora, necesita trabajar, pero no puede.
Volvió a su hogar en Ferri, luego de pasar un mes en Buenos Aires, el joven que tuvo que ser operado por una infección de larvas de mosca en su oído. Se recuperó y tiene ganas de trabajar lo antes posible por las necesidades económicas que debe hacer frente en su casa. Pero no podrá hacerlo por ahora.
Los médicos que consultó le dijeron que deberá esperar hasta que le hagan una resonancia magnética para observar cómo va sanando la parte de la cabeza donde fue intervenido y también para controlar cómo sigue el proceso de recuperación integral de su salud.
Y es que la infestación con las larvas de mosca resultó muy complicada y solo la operación que le realizaron en el Hospital de Agudos Bernardino Rivadavia de Buenos Aires pudo salvarlo del agravamiento de su cuadro, con consecuencias de temer. Al punto que su mejoría completa podría demandar seis meses o, incluso, un año.
Se llama Juan Carlos Carrillo, tiene 31 años y vive con su madre en una vivienda de la toma de las vías de Ferri. La madre sobrelleva sus propios problemas de salud, ya que sufrió de un ACV y quedó prácticamente incapacitada para desplazarse por sus propios medios. Además, sufre de diabetes.
Juan Carlos llegó el sábado a Cipolletti, a bordo de un colectivo de larga distancia, en el que venía también un hermano, que lo acompañó en su estadía en la Ciudad de Buenos Aires. Apenas arribar y descansar un poco, se propuso buscar una ocupación.
Sin embargo, las recomendaciones de los médicos que lo han tratado son claras. Por ahora, nada de esfuerzos, cuidar que su sanación se complete sin dificultades y someterse a controles periódicos.
Carrillo se infectó con en febrero pasado, mientras trabajaba en una chacra. Una mosca se le introdujo por el oído y, pese a sus esfuerzos, no la pudo sacar de ahí. Él mismo le contó, este lunes, a LMCipolletti que intentó extraerse el insecto con un alfiler, pero el bicho se metía más y más adentro y, mientras, le depositaba sus huevos.
Luego, el rápido desarrollo de las larvas y su ingreso al interior del oído y su peligrosa dispersión, pronto precipitaron una serie de complicaciones que lo tuvieron a maltraer.
Y nada fue fácil. En el Hospital de Cipolletti, donde al principio lo atendieron, no pudieron disponer de una ambulancia para su traslado hasta Buenos Aires, así que se recurrió a la ayuda del Hospital de Cinco Saltos, que pudo acondicionar una ambulancia para el viaje. Pero no hubo ni un médico ni un enfermero que pudiera acompañarlo. "Fue todo un caos", manifestó.
En el hospital de Cipolletti, lo trataron con un remedio casero porque no tenían medicamentos para tratar la infección. Por ello el traslado era vital. Al final, salieron en el vehículo con su hermano de acompañante y dos choferes para alternarse en la conducción. Fueron largas 16 horas de camino hasta llegar al nosocomio porteño. Por fortuna, arribó a tiempo para ser operado, ya que, si se demoraba algo más, pudo haber sido demasiado tarde.
Juan Carlos quiso desvirtuar la versión de que, al menos en parte, su traslado había sido en avión. Indicó que no fue así, de ningún modo. El viaje fue en ambulancia, todo por carretera como su regreso ahora en un colectivo. También precisó que la mosca que lo infestó es una mosca común, de las que se ven por las chacras y también en las ciudades, en las casas, en cualquier lugar.
Sostuvo que en la actualidad se siente mejor, pero no oye bien con el oído afectado. Es optimista y espera recuperar con el tiempo la audición normal. Se mostró contento, por supuesto, de que las larvas, en su avance, no hayan logrado traspasar hasta el cerebro. Y refirió que, si hubiese demorado "un día más" en ser intervenido quirúrgicamente, no se habría podido controlar la dispersión y los daños de las larvas.
Pero ahora lo acucian las dificultades económicas y quiere trabajar, cuanto antes mejor. En la toma de las vías de Ferri donde tiene su hogar la vida no es fácil y, además, todo es caro al comprar, como en todas partes. Pero allí no siempre hay plata para adquirir un kilo de pan que cuesta 1.800 ó 2.000 pesos, enfatizó.