Filas en las veredas de las fiambrerías, carnicerías con venta masiva de asado y otros rubros favorecidos. Pero no todos sacaron provecho...
La Scaloneta sufrió para vencer pero ellos, los comercios cipoleños, ganaron por goleada... La fiebre mundialista volvió a hacerse notar en las calles cipoleñas y el impacto económico resultó muy favorable. Es que el día y la hora del partido se prestaban: viernes a las 19. Lo cierto es que con motivo de la presentación de la selección Argentina ante Cabo Verde por el mundial de fútbol, los comercios locales vivieron una jornada de consumo masivo, con locales repletos y largas filas de clientes que coparon las veredas de algunos negocios. En ciudades aledañas también se vio reflejado el fenómeno.
El sector comercial cipoleño supo capitalizar la pasión popular, aunque los resultados variaron según la estrategia de cada negocio. José Luis Bunter, referente de la Cámara de Comercio local, confió a LM Cipolletti que el saldo fue “extremadamente positivo" y lamentó que muchos que prefierieron cerrar antes de las 19 para ver el partido tranquilos o por cuestiones de seguridad, no pudieran canalizar el boom albiceleste.
"Si hay algo que tiene el argentino es que es fanático de la Selección y más cuando sigue ganando. Genera un valor agregado, algunos interpretan esta necesidad. Aquellos que cerraron a las 19 no han absorbido gran parte de un potencial de gente que seguía buscando mercadería”.
Para el dirigente, rubros como fiambrería, panadería, carnicería y snacks fueron los princiapales beneficiados debido a que el "comercio local supo interpretar la demanda y sacarle máximos beneficios".
Los preparativos para el encuentro futbolístico transformaron las horas previas en una carrera por el abastecimiento de la clásica picada. Desde Petraglia, la fiambrería ubicada sobre la calle Miguel Muñoz, graficaron la intensidad de la jornada de manera contundente: “Fue un aluvión de gente, se llevaron todo para la previa y el partido”. En Fernández Oro, en la fiambrerías se repitió el furor y se formaban filas en la vereda desde mucho antes de las 19.
En la misma sintonía, los almacenes barriales sintieron el fuerte incremento en la demanda de productos específicos para el copetín. Desde el almacén y verdulería El Abuelo, ubicado en la calle 9 de Julio, confirmaron la tendencia alcista: “Se incrementaron las ventas, productos de copetín, todo eso. El horario se prestaba”.
Su propietario detalló que el movimiento comercial superó las expectativas habituales: “En mi caso vendí fácil un 10% más en cosas de copetín para la picada, snacks, cerveza y fernet”.
Este fenómeno de consumo masivo también se replicó con fuerza en las panaderías de la zona, que trabajaron a contrarreloj para abastecer la demanda.
La pasión por los colores nacionales no solo se limitó a la comida y la bebida, sino que se trasladó de forma directa al sector de la indumentaria y los accesorios de uso cotidiano.
Los hinchas buscaron vestir la camiseta y portar elementos identificatorios de la Selección en cada rincón de la ciudad. En el local de Pampero, ubicado en la calle 9 de Julio al 400, el movimiento fue incesante durante todo el día.
Los encargados del comercio señalaron el notable furor por los artículos alegóricos: “El público arrasó con los productos de la Selección, como alpargatas, las botellitas de agua de aluminio, las remeras y los mates”.
En tanto, las casas de ropa deportiva y los vendedores ambulantes también se hicieron el día gracias a la euforia que despierta la selección argentina, cuyo triunfo se festejó hasta altas horas de la madrugada. ¡Golazo!